Archive for July, 2013

Bolivia (IV) – Selva

July 31, 2013

Tras sufrir el frío y las penalidades del perroflauta, el final del viaje era sufrir el calor y las penalidades del perroflauta pero en la Amazonía boliviana. El lugar donde vamos los guiris como rebaños, pero muchos menos que en Perú, es Rurrenabaque, puerta de entrada a la Amazonía. Quizá ya lo es. A mí con preguntas de cultura no, ¿eh?

La mejor forma de llegar desde La Paz es por avión con Amaszonas o TAM. Amaszonas más flexible, TAM más barata. En este tipo de vuelo los precios son fijos. Si tardas demasiado en coger el billete, lo máximo que puede pasar es que te quedes sin plazas, pero el precio no sube (afaik). Los aviones son pequeños o muy pequeños. El que me tocó a mí a la ida era muy pequeño. Hélices, 19 pasajeros, no baño.

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Es un vuelo bastante curioso, al menos para mí, porque no pasas tan lejos de alguno de los picos que sobrevuelas. Además, al ser avión más pequeño y por hélices es más inestable, pero más divertido. Tras 40 min llegas al estupendérrimo aeropuerto de Rurre (cuando ya eres colega, así se llama o se te traba la lengua).

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En Rurre te das una vueltica y contratas un tour para selva (o jungla) u otro para pampas. O uno combinado. Yo cogí uno combinado pero con compañías distintas. Especialito que es uno y que le cayó medio bien a la que me atendió en una de ellas. Ventajas de ir a sitios en los que se habla tu idioma. Vacilas, gastas bromas y disfrutas más el viaje.

A la selva se llega tras unas 3h en lancha por el río Beni y torciendo a mano derecha por el río Tuichi como quien dice. Viaje relajante donde los haya. Calorcito, vientecito, movimiento de la barca, … vamos, que te quedas sopa si te descuidas.

Hay distintas actividades organizadas, pero sobre todo se anda por la jungla mientras te cuentan cosas curiosas. Ahí va mi resumen sesgado una vez que pasa por mi mente enferma (la vuestra quizá esté peor así que sin vacilar, ¿me entiendes? Min 6:50. Para estas cosas hay que ser preciso porque veo que son 10 min y mi estómago no aguanta tanto. Será la edad, que por otra parte, tampoco es tanta).

La selva parece un lugar donde los nutrientes para las plantas sobran y podría plantarse cualquier cosa. Gracias a dior no es así. Por lo visto, la capa de suelo realmente fértil de la selva tiene una profundidad de unos 10 cm. O 20cm. No sé, pero poco. Si pones un huerto, la primera cosecha bien. Para la segunda… don’t hold your breath. La selva es espesa, pero los árboles no son tantos. Hay matorral, lianas (¡¡Tarzán!!), y vegetación. Los árboles “jefe” puede que tengan raíces que llegan a 50m de su tronco. Guerra constante por los nutrientes y la luz.

Termitero. Las termitas sólo comen madera muerta, muebles de Ikea principalmente, pero no árboles. No les gusta la luz porque… porque son muy suyas, así que desde el termitero al suelo tienen mantienen un camino.

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Gente que vive en la selva cultiva cañas de azúcar. Si coges una caña, es madera sólida. Suficiente como para atizar a alguien. Coges una y se te pone cara de antidisturbios como poco. Incluso notas cierta reducción en tu capacidad intelectual. En nuestra guiri-visita, pudimos ver una máquina curiosa para “apachurrar” cañas de azúcar.

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La caña se pasa un par de veces por el “apachurramiento” y la tía suelta todo lo que lleva dentro. Y es mucho más de lo que parece.

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Ése era mi cuenco. Me bebí dos con el pensamiento “cagalera inminente”, pero curiosamente no llegó a ocurrir. Incomprensible porque una vez que se me mete algo en la cabeza soy lo suficientemente terco como para somatizar hasta un infarto. Los guías llevaron unas limas y la mezcla estaba muy buena. Nos comentaron que si lo dejas pocos días coge suficiente fuerza. Supongo que mojito.

Andando por la selva encuentras cosas como…

Lianas bonitas

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Árboles echando raíces curiosas

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Telarañas que ni Spiderman

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Y lo más impresionante, árboles que “andan”. Son árboles cuyas raíces les salen 2 metros antes de llegar al suelo y están cubiertas de pinchos. Si el árbol ve que necesita moverse hacia algún lado para tener más luz, deja morir una de las raíces del lado que no le interesa y empieza a sacar una hacia donde quiere ir. No ganarán los 100m lisos pero a su manera andan. Y sin cachondeíto porque no se caen como nosotros que vamos tan de “guays”.

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Pero ahí no termina la cosa. Las expresiones “esto es una jungla” y “te cagaron” no son gratuitas. Hay otro árbol cuya semilla es comida por algún pájaro o mono o bicho que se mueva. Luego planta un pino en una rama con esa semilla. La semilla utiliza los nutrientes del tordo para sacar un tallo hasta el suelo y otro hacia el cielo. Una vez que llega al suelo, tiene aún más nutrientes para crecer. Continúa creciendo hacia arriba para conseguir más luz y a la vez saca “brazos” para estrangular al árbol en el que ha empezado a crecer. Poco a poco lo va rodeando y quitando la luz. Al final, el árbol original muere por no poder crecer ni tener luz. La descomposición del árbol original sirve de alimento al nuevo árbol cabroncete.

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Respecto a los pájaros, los que más me llamaron la atención y pude fotografiar fueron los tucanes de la Guinness

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Y los guacamayos

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Aquí, tengo que hacer un inciso.

         Quisiera ser guacamayo
         Y tener plumas azules
         Para cagarme en tu padre
         Sábado, domingo y lunes.

Ahí queda eso. Que no se diga que mis padres no me educaron bien.

Una foto desde una especie de mirador

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Y una foto de una piraña

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Aún no tengo claro si me impresiona más la piraña o esa pedazo uña flamenca. ¡¡Arrrrrrteeeeeee!!!

Una de las actividades nocturnas es salir a dar una vuelta para ver tarántulas y escuchar monos y otros animales. Siendo noche cerrada, jamás pensé que fuera tan sencillo como salir unos metros del campamento para verlas.

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O ni siquiera salir del campamento. Se podía ver alguna en el techo de alguna de las cabañas. ¿La mosquitera para a estos bichos?

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Uno de los días, después de la caminata, volvimos al campamento haciendo rafting, que en este caso consistía en amarrar con un par de cuerdas 6 troncos que nos dejaron preparados, subirse a ellos (y bajarse de ellos varias veces por el camino para nadar en el río) y dejarse llevar por la corriente. Donde hay corriente, no hay pirañas. ¿Necesitas más garantías? Pues ni ésa va por escrito.

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Antes de terminar, también vimos un árbol cuya corteza huele a ajo. Se ralla, se pone en algo que vayas a cocinar y le da toque a ajo. Otra hierba era la anestesia de la selva. Mordisqueabas mínimamente un tallito como de hierba y se te dormía la lengua, la boca, … dependía de cuánta mordieras.

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No Entiendo Nada

July 25, 2013

He leído un post de mi amigo Raúl y le iba a dejar un comentario pero viendo que me iba a liar, se lo dejo aquí. Igual no he entendido lo que quería decir. Es posible que lo que yo diga ahora no tenga nada que ver con lo suyo. En cualquier caso, ahí van mis ideas. Como tantas veces, probablemente equivocadas. Filosofía de mercadillo. Tengan algo que ver con lo suyo o no, espero impaciente las siguientes partes de su post.

Al principio, el hombre tuvo que trabajar para cubrir sus necesidades básicas. Esto sí que es al principio, ¿verdad? Había más trabajo que gente. Más tarde, las necesidades básicas podían cubrirse y algunas personas se dedicaban a trabajar para cubrir otras necesidades. Seguía habiendo tanto trabajo como la gente necesitara. Avanzando mucho, hasta hoy, estamos en la situación contraria. Incluso las necesidades que no son básicas se cubren repetidas veces con menos personas de las que actualmente somos.

Actualmente hay mucho de todo. Y todo repetido. Hemos llegado al punto de resolver problemas absurdos de forma repetida. Empresas repetidas ofreciendo los mismos servicios. Personas dejándose los cuernos cada día para no llegar a ningún sitio.

En mi caso, por ejemplo, trabajo en una empresa de consultoría informática. Damos soluciones a problemas ya resueltos. No sólo eso, sino que las soluciones existentes ya están en funcionamiento. Preocuparse, estresarme, discutir, … y todo para reinventar la rueda. Eso no puede admitirse, así que los puestos de “responsabilidad” dedican sus esfuerzos a diferenciar el trabajo que realiza su compañía del resto, a maximizar beneficios, a vender humo si es necesario. Todo vale. A veces hasta deben creerse lo que dicen. Personas de éxito. O eso nos hacen creer.

Todo esto es asumible hasta que llega un momento en que ni siquiera repitiendo el trabajo N veces, se consigue trabajo para todos. Cuando todo es automatizado y hasta se repiten los mismos trabajos y aún así sobra gente, ¿qué ocurre con la gente que queda fuera? Yo creo que tendemos a pensar que esa gente es menos válida que nosotros. Por eso no tienen trabajo. Es una postura muy fácil de tomar.

Estamos en un mundo en el que sobra de todo y en el que a pesar de ello, las diferencias son cada vez más grandes. Hemos conseguido que al contrario de lo que pudiera esperarse, todas las automatizaciones y optimizaciones conseguidas no nos hayan facilitado la vida, sino que nos la complican. Optimizamos tanto y tan bien que acabamos apretándonos las tuercas a nosotros mismos. Hay que reconocer que no se nos puede quitar mérito.

Entramos en una dinámica de eufemismos para hablar de cualquier cosa, y de inercia que no tengo claro que nos deje pararnos a pensar. Vas al colegio, continuas en la universidad, te casas, tienes hijos y contratas una hipoteca. Date por jodido. Ahí ya te han enganchado de por vida. Gran invento. Ríete de la esclavitud y de los presos en las cárceles.

Luego nos creemos la especie más inteligente de la tierra. Pura soberbia y estupidez. En realidad somos la especie suicida. La solución que más empleamos es la patada hacia adelante. Más adelante el problema no sólo sigue sino que es mayor. Como colectivo, optimistas por naturaleza. Ya se nos ocurrirá algo.

Pero sólo se nos ocurren contradicciones. Como ejemplo, el medio ambiente. Cada vez generamos más residuos. La solución es hacer campañas para proteger el medio ambiente, y no tanto generar menos residuos. Los que generamos, los escondemos debajo de la alfombra. Porque eso es lo que se hace. Enterrarlos. Si no los vemos, no existen. Luego voy a la nevera y saco unos espárragos trigueros (empiezo a encadenar los temas con pinzas, ¿verdad?). Vienen en una bandeja que no necesito y cuando los saco, veo que vienen de Perú. No me jodas. ¡¡La comida de mi nevera ha viajado más que yo!! Culpa mía por no fijarme. Pero volviendo al medio ambiente… si tanto preocupa… ¿qué hacen esos espárragos viajeros en mi nevera? En realidad el medio ambiente tampoco preocupa. Independientemente de lo que se diga, los hechos hablan.

Me hace gracia la frase “Nos estamos cargando el planeta”. No puedo evitarlo. No nos lo estamos cargando. Si nuestro optimismo no se traduce en soluciones, nos estamos suicidando. El planeta existía antes que nosotros y existirá cuando nos extingamos, que yo creo que será lo más probable.

Viendo el panorama, puedes no tener claro querer contribuir con hijos propios. Los cabrones no se dejan preguntar su opinión sobre estar en el mundo antes de nacer. Pero no hay problema, las hormonas te confunden para que los tengas. Porque son muy monos, graciosos y dan sentido a tu vida. Hasta que crecen. Entonces son prepotentes, intransigentes y egoístas.

Por otra parte, la humanidad ha estado destruyéndose desde el inicio y los hijos, las nuevas generaciones son la esperanza para arreglar el mundo de alguna manera. Tienen que ser más listos porque más tontos es un reto.

Así que el problema soy yo, que no maduro, que soy cobarde, que no tomo responsabilidades, que no siento la cabeza.

Con estas hernias mentales vas cada día a trabajar. No tienes claro lo que haces ni para qué. Gran parte del año entras en la oficina de noche y de noche sales. No ves el sol de lunes a jueves. Lo ves tan normal. Tu compañía te motiva con absurdeces sobre beneficios de los que no ves un duro, sobre lo grande que es tu empresa y el privilegio de trabajar en ella.

Volviendo al principio, ¿cómo es que quieres dejar un gran trabajo? Pues porque no entiendo nada. Porque quizá parando ahora que aún puedo y tomando cierta perspectiva, o cambiándola por completo, consiga entender algo más. No necesito conocer el sentido de la vida. Simplemente necesito saber por qué hago las cosas y si las hago para mejorar yo o para mantener una rueda que me deja cada día más estupefacto.

Tengo la impresión de expresarme de forma caótica. Igual no es sólo una impresión. Quizá este post me da puntos para conseguir una plaza fija en un psiquiátrico. Esto lo escribo hoy. Mañana pensaré otra cosa. Es lo que tiene la química del cerebro. Que es muy puta.

Bolivia (III) – Salar de Uyuni

July 21, 2013

El salar de Uyuni es el mayor desierto de sal del mundo y se encuentra a algo más de 3.600m de altura. Se encuentra en la frontera de Bolivia con Chile. El tour normal consiste en 3 días y 2 noches en coches 4×4 con 6 personas y el conductor / cocinero.

Saliendo de Uyuni, el primer día se visita el cementerio de trenes, el desierto de sal y la isla Incahuasi.

En el cementerio de sal puede verse la opinión de algunos sobre “los de turismo”.

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El 2014 va a ser el primer año en el que el París-Dakar (que tiene cojones el nombre ahora) va a pasar por el salar. Uno de los motivos por los que no se ha pasado antes es porque el rally es en temporada de lluvias y la concentración de sal que hay en el agua ataca la circuitería y electrónica de las motos. Van a probar si pueden aislar las motos de este problema y si es posible incluir el salar al recorrido del rally.

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En todos los viajes acabo haciéndome una foto en mitad de las vías del tren y esta vez no iba a ser menos. Aunque no lo parezca la vía está en uso, aunque creo que sólo un par de veces a la semana (casi como en P. Tinto), por la noche y a muy baja velocidad.

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Poco después de entrar en el salar hay una comunidad que vende sal y otras artesanía hechas con ella. También pueden verse bloques de sal que pueden utilizarse para construcción.

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En la parte turística del salar pueden verse cómo recogen la sal, haciendo montones para la elaboración de artesanías. La sal para consumo se recoge en zonas del salar por donde no pasan los tours.

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La parada para comer es en una construcción hecha con los bloques de sal anteriores (mesas y sillas incluidas). En la siguiente foto puede verse un cartel “Don’t pee here”. Pues si no quieres que mee fuera en un desierto lleno de espacio por todas partes… ¡¡¡no me pegues los clavos que pegas dentro!!!

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En este punto, la gente aprovecha para hacer las primeras fotos y más de los que cabría esperar y, a pesar del frío, se hacen fotos en pelotas.

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Tras la comida, el tour continúa cruzando el desierto a toda leche. En las paradas la gente hace más fotografías, muchas de ellas jugando con la perspectiva dada la falta de puntos de referencia. En Internet hay muchas fotos de ese tipo.

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Antes de llegar al hotel de sal para pasar la noche, la última visita del día es a la isla Incahuasi. Consiste en una isla en el salar llena de cactus. Uno de ellos es milenario. Bueno, en realidad no es nada. Sólo queda el cartel. Esto es tener caradura.

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Al salir del salar pueden verse vicuñas. O lo que sean. No llegué a distinguir entre llamas, alpacas y vicuñas, aunque tampoco es que pusiera excesivo interés. Alpaca es la prima pija de la llama. La vicuña a diferencia de las otras dos, puede aguantar mucho tiempo sin agua por lo que no necesita estar cerca de ríos o lagos continuamente.

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El segundo día se visitan unos volcanes (no se sube a ellos), uno de ellos activo y su paisaje.

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El segundo día se entra en la Reserva Nacional de la Fauna Andina Eduardo Avaroa. La visita fundamental del segundo día son las lagunas altiplánicas. Dependiendo de los minerales predominantes tienen diferentes colores: rojo, verde, … En ellas hay flamencos que no sé cómo aguantan el frío.

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Señal curiosa

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Lagura Colorada

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Antes de llegar al refugio para la segunda noche se pasa por el desierto de Dalí, donde puede verse el Árbol de Piedra.

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La segunda noche se pasa en un refugio. Lo de hotel de sal de la noche anterior es un nombre que le viene grande. Pero en el caso del alojamiento de la segunda noche, me niego a llamarlo hotel o cualquier otra cosa que no sea refugio.

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En ninguno de los dos alojamientos hay calefacción y sólo posibilidad de ducha (para los valientes) en el primero. Ambas noches se duerme con la ropa del día (ninguna capa sobra) y con las mantas que te dan. La temperatura durante el día no tiene problema, pero por la noche puede alcanzar los 20 grados bajo cero. ¡¡FRÍO!!

El tercer día comienza antes de que amanezca para poder llegar a los géiseres cuando más actividad tienen (o para poder cumplir con las visitas programadas y volver a Uyuni antes de las 16.00h creo recordar).

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Tras los géiseres se visitan unas aguas termales a 5.200m de altura.

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Con el frío que hace, no apetece quedarse en bañador, pero piensas que no vas a volver y, ¡¡bañador!! Una vez que estás en el agua caliente, es de las mejores cosas del tour. Aunque por la mañana el nivel del agua sube y baja por las tardes lo que renueva el agua, una vez que los turistas nos bañamos, el contenido del agua tiene que ser para no analizar porque todos llevamos días sin ver el jabón.

A la vuelta, de camino a Uyuni pasamos por otra de las lagunas.

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La llama que llama de nuevo.

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Mientras espero en Uyuni a que salga mi bus nocturno, encuentro este cartel.

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“Café con Leche de Vaca Contenta” dice el cartel. Esto confirma lo que pensaba sobre la leche del resto de cafés que tomo.

Sentado en mi asiento en el bus, sólo pensaba en dormir y llegar a La Paz. Pues quedaba una última. El bus turístico (no era uno local, sino uno “más mejor”) no arrancaba. Sin más, llega la azafata (¡¡había azafata en bus!!) y dice: “Por favor, ¿sería posible que los hombres bajaran del autobús un momento?”. Así sin más y teniendo como información histórica la que ves en el telediario, piensas: “Muy mona ella, pero aquí van a matar a los hombres y violar a las mujeres. Está claro”. Curiosamente (puto telediario que enfatiza siempre lo peor de la gente) no nos mataron. La azafata era nueva y se había fundido la batería del bus viendo la TV todo el tiempo que quiso. Tuvieron la ingenua idea de pedir que empujáramos el autobús. No sorprenderé a nadie confirmando que si pones a todas las personas posibles en la superficie del culo de un autobús y empujan todos, pasa la más absoluta nada (como en el anuncio de TV que ahora no encuentro). Volvimos a subir y supongo que encontrarían una solución menos absurda porque finalmente arrancó el bus.

Bolivia (II) – De La Paz a Uyuni

July 1, 2013

El siguiente hito en el viaje era llegar a Uyuni. Es una ciudad pequeña (y fea). De nuevo, para ahorrar un día de viaje y una noche de alojamiento, contraté un bus nocturno semi-cama con salida a las 19.00h creo recordar y llegada a las 6.30h de la mañana. Eso sí que lo recuerdo. El frío se encargó de fijar los recuerdos. En Uyuni los grajos van bajo tierra.

Esta vez la calefacción o el aislamiento del autobús era mejor, la propia compañía daba mantas y yo ya iba prevenido. No iba en primera fila, así que el pánico por el tráfico no podía concretarlo bien. Al llegar a Uyuni los cristales estaban congelados por dentro de nuevo. Todo un clásico en los viajes nocturnos en autobús en Bolivia. El trayecto eran casi 600km, algo menos de 200km de ellos por carretera sin asfaltar. Por la sensación dentro del autobús, para mí que fueron todos sin asfaltar.

En el autobús había muchos soldados del ejército boliviano y un oficial “de paisano” les iba señalando dónde sentarse a cada uno. Al final el oficial se acabó sentando a mi lado. Empezamos a hablar y al cabo de un rato dijo que él en ese tipo de viajes no podía dormir si no iba dopado. Yo no tenía muy claro a qué se refería hasta que sacó una botella de ron casi llena y una petaca de whisky. Acabáramos. En una parada rápida en un mercadillo, se bajó diciendo “Voy a comprar yogur” y subió al cabo de un par de minutos con medio litro de coca cola y 2 vasos de plástico. Jamás volveré a pensar que yo no tengo las cosas claras viendo este panorama.

Como el viaje prometía (prometía ser un horror), decidí empeorarlo acompañándole en el dopaje y empezamos un mano a mano con el ron. Hasta que se acabó la coca cola. Ahí decidimos… seguir a palo seco hasta terminar la botella. Esos días tenía la garganta hecha una porquería y subí al autobús tosiendo como un desgraciado. Según el oficial el alcohol lo cura todo. Al terminar de beber yo ya no tosía nada. Él lo interpretó como una confirmación de su teoría. Yo creo que la explicación es otra.

Al terminar la botella, la dejó en el suelo pero no paraba de caerse e ir de un lado para otro, así que la subió a la bandeja donde van las maletas. Ahí continuó moviéndose y dando golpes así que se levantó, la cogió y dejé de ver la botella… hasta que fui al baño.

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Al volver a mi sitio me dejé llevar por el dopaje hasta llegar a Uyuni (¿¿para qué salen a las 19.00h si llegan a las 6.30h?? ¿¿qué leches se hace en Uyuni llegando tan pronto?? Quizá contratar un tour nada más llegar y no pasar más tiempo en Uyuni, pero ése no era mi caso. Yo quise “disfrutar” un día completo de la “ciudad” e investigar a fondo sus 4 calles…)