Perú (III) – Machu Picchu

El “precioso” pueblo de acceso a Machu Picchu es Aguas Calientes. Bonito, bonito. Enamora, vamos.

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Repleto de restaurantes para guiris. Agobiante.

A Machu Picchu se puede ir andando subiendo el millón y medio de escalones de la montaña donde está o subir en el autobús pagando el competitivo precio de 9 dólares para 15 min de trayecto. Su servicio comienza a las 5.30h de la mañana, pero ya hay gente en la cola a las 5.00h. Se puede comprar el ticket el día anterior y así sólo hay que hacer la cola del autobús el día de la visita.

Al recinto de Machu Picchu se entra por unos tornos que se encargan de destrozar el encanto. A esto hay que añadirle la cantidad de información que ya existe sobre Machu Picchu, lo que quita casi cualquier tipo de sorpresa a la visita. En cualquier caso, la situación de Machu Picchu es increíble y no hay fotografía o documental que pueda recoger las sensaciones de estar en una ciudadela rodeado de impresionantes montañas.

Llegué en el segundo autobús a Machu Picchu y por no estar con todos los turistas, nada más entrar me puse a andar en lo que resultó ser el camino a la Puerta del Sol. Ahí estaba yo más feliz que una perdiz subiendo sin aliento. A esa hora, Machu Picchu aún estaba cubierta por unas nubes como supongo que sucede cada día.

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Tras un buen rato andando empecé a cruzarme con guiris que me decían que iba en sentido contrario mientras yo pensaba “¿¿Pero de dónde salís??  ¿¿No se supone que soy el primero en este camino??”. Finalmente llegué a la Puerta del Sol y comprendí.

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Ese es el punto al que llega al amanecer el Inka Trail tras varios días andando. Es una forma más cansada de llegar a Machu Picchu pero desde luego es mucho más bonito estar andando varios días y al amanecer del último ver Machu Picchu desde la Puerta del Sol.

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Incluso alguno me dio las felicitaciones por haber terminado el trail (se felicitaban entre ellos) y yo les contestaba que se equivocaban, que yo había hecho trampa y había venido en tren y subido en bus.

Tras un rato allí, bajé de nuevo a la ciudadela e hice la foto típica.

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Foto de uno de los templos afectado por algún terremoto

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Foto del templo de las 3 ventanas

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Un par de foticos más

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Empezaba yo a sentir todo el misticimo del lugar y hasta pude ver a un par de incas trabajando

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Esto explicaría la colocación de las piedras en muchas de las casas. Hasta el inicio del techo las piedras encajan perfectamente pero a partir de ahí parece que se relajaban. O ha sido restaurado de aquella manera por los nuevos incas de la foto o la parte superior de la casa la hacían los becarios de la época.

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A los incas les gustaban las piedras y los escalones más que a un tonto una tiza. En lugar de graneros tenían “pedreros”.

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Y teniendo piedra… pues se hartaron. Jamás he visto más escalones. Por lo que dice todo el mundo los incas fueron brillantes. No sería para tanto. Ni un ascensor vi.

Huayna Picchu es la montaña que se encuentra en el fondo de la típica foto de Machu Picchu. El cupo máximo diario para subir a él es de 400 personas en dos turnos distintos. La entrada está entre las dos casitas de la siguiente foto.

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Cuando llega la hora de tu turno, haces cola en la entrada y te piden pasaporte. En un libro de control escribes tus datos y la hora de entrada. Al salir escribes en la misma línea la hora de salida. Así no se les pierde uno. En realidad, así saben si mosquearse e ir a buscar a alguien aunque no tengo claro si en esos casos salen a buscar hacia arriba o hacia abajo.

El siguiente par de fotos son desde el Huayna Picchu.

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La subida consiste en subir un escalón tras otro. Millones de veces. En general “por dentro” de la montaña pero a veces por el borde. A mí me llegó a adelantar un obrero peruano a toda leche y con medio litro de cocacola mientras decía “¿¿Y han pagado por esto??”. Pues sí tío, nos la han metido doblada.

Para llegar al final del Huayna (ya somos colegas) hay que pasar por un hueco debajo de una piedra.

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Cuando llegas arriba haces un poco lo de “¡¡Ooohhh!! ¡¡Aaahhhh!!” y cuando tienes suficiente pues comienzas la bajada. Aunque la segunda no lo parece, son fotos de bajada. La gente prefería bajar al revés por si resbalaba.

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Al llegar de nuevo a Machu (más colegueo), di alguna otra vuelta y cuando me cansé, bajé a Aguas Calientes, pero esta vez bajando los, de nuevo, millones de escalones.

2 Responses to “Perú (III) – Machu Picchu”

  1. Ociore Says:

    Me hubiera muerto vamos…. ni loca subo yo hasta allí arriba :S. Una pena, pero mi vértigo me lo iba a impedir, sí o sí (ya lo llevo mal según el día en llano…. :S)
    El color de la hierba del poblado visto desde la montaña parece hasta otro… Tiene que impresionar estar allí arriba, ¿no?
    Por cierto, en el enlace de la montaña que has puesto dice algo de “local virgins”…😛 No te tenías que haber ido tan lejos para buscar chica, jajaja

  2. theearlybird Says:

    No sabía lo de “local virgins” pero si lo llego a saber les denuncio por publicidad engañosa!! Allí no vi ni “local” ni “virgins”!!

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