Perroflauta en Ibiza

Este verano he pasado una semana en Ibiza. ¡¡Ibizaaaa!! ¡¡Sexo, drogas y rock & …, bueno, chunda-chunda!!

Una vez más la llegada fue prometedora. Nada más dejar la mochila en San Antonio, salí a dar una vuelta. Entiendo que vaya donde vaya la gente me vea como un aborigen y me hagan preguntas sobre el lugar pero, que la primera pregunta que me hagan en Ibiza en verano sea ‘Perdona, ¿sabes dónde está la iglesia??’ creo que establece un nuevo récord. En serio, ¿la iglesia? ¿Pero es que tengo pinta de cura o seminarista? Empezaré a pensar que así es.

En cualquier caso, a mí la idea de Ibiza, discotecas y demás me atrae cero. Yo estaba en Ibiza porque en ooootro más de mis momentos de lucidez y poca reflexión, este verano me apunté a dar la vuelta a Ibiza en kayak. Me apunté sin pensar demasiado en dónde me metía, dando por hecho que aquello consistía en palear idílicamente por playas de agua color turquesa mientras me acariciaba el sol y admiraba los paisajes. Aunque no se trata de una competición y la experiencia merece mucho la pena, ha resultado algo más durilla de lo esperado. Tampoco ayuda mi amplia experiencia de un único día en kayak.

Como la página indica, la vuelta incluye todo lo fundamental. Dos personas guiando la vuelta (una abre la marcha en un kayak y otra la cierra desde la lancha de apoyo), kayaks, bote y bolsa estancos, desayuno, cena y fruta-muesli-frutos secos cuando se palea. Luego cada uno lleva su saco de dormir, ropa y plato-vaso-cubiertos. Se duerme en las propias calas. Unas veces en el tejado de casetas de pescadores, otras veces en hamacas prestadas por algún chiringuito y otras en la propia arena.

Con mi gran estilo paleando me cansé bastante y, a pesar de la crema solar factor 50 por todo el cuerpo, el primer día me quemé ambos empeines como nunca me he quemado en la vida ni siquiera los hombros. Los mosquitos también hicieron su agosto.

Pero he estado una semana haciendo deporte en un lugar precioso, riéndome mucho con la gente que hacía la vuelta, sin mirar la hora en ningún momento (ni falta que hacía) y desconectando completamente.

¡Ah! Y en un alarde de lo ‘cerdaco’ que puedo llegar a ser he utilizado el mismo bañador y camiseta tanto de día como de noche durante toda la semana. En mi defensa diré que sólo dos días la playa en la que dormimos tenía ducha de agua dulce. Sólo me duché una vez y sin jabón. Creo que supero ampliamente a un perroflauta.

5 Responses to “Perroflauta en Ibiza”

  1. Ociore Says:

    Por favor… olvidarte de la crema solar en los empeines…😄 Cómo se nota que eres de tierra adentro… los de costa sabemos que no hay sitio alguno por donde no debas aplicarte crema, ya sea empeines, orejas, detrás de las rodillas o hasta sobaquillos….😄
    Principiante!😛

  2. theearlybird Says:

    No me olvidé!! Pero no fue suficiente, se fue con el agua o con el roce de las chanclas, no sé… 😦

  3. txm Says:

    Tanto deporte te va a sentar mal un día.
    Eso sí, parece una experiencia muy interesante, me la apunto para un futurible.

  4. Jorge Says:

    Como no te metes en facebook pincho en “me gusta”… por Santander te esperamos…

  5. theearlybird Says:

    txm: No creas que tanto deporte… Este verano hice los 100km / 10h y tuve rotura fibrilar en el aductor derecho (y yo que pensaba que era abductor… pues parece que ése es otro músculo distinto). Desde entonces, lo de Ibiza es lo único que he hecho y para hacerla no se pedía estar en forma. Sólo saber nadar y estar sano. Entre la piedra y la rotura pensaba que no iba a cumplir los requisitos!!! 😄

    Jorge: FB me da pereza tremenda. Antes o después pasaré por Santander.🙂

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