Eslovenia (I)

Hace poco pasé un fin de semana largo en Eslovenia visitando a Jorge que está allí unas semanas por trabajo.

Volé de Madrid a Venecia y allí cogí una “fregoneta” (me da igual que en la web salgan autobuses y microbuses, yo fui y volví en “jurgoneta”) que me llevó hasta Ljubljana en unas 3h. El tío que condujo a la ida lo hizo a una velocidad cercana a la de la luz y gracias a él durante el viaje tuve algunos ticks nerviosos nuevos en forma de músculos faciales que se movían a su bola.

El primer día (sábado) fui con Jorge a visitar Bled que por lo visto es un destino turístico. Un lago en mitad de las montañas con una islita en medio.

Los dos primeros días estuve en un hostel y los 3 siguientes en otro distinto. Al levantarme salí a la calle a buscar algo para desayunar. Los únicos sitios abiertos no parecían tener más que bebidas y yo también quería comer algo. Aproveché que había un mercadillo por ser fin de semana y me puse a mirar un poco lo que tenían. Tras ver unos pocos puestos, encontré como un bizcocho de tamaño desayuno individual y cuando, mediante el magnífico lenguaje de signos, conseguí hacerme entender, el payo me dijo que “No eggs, no sugar” y me pareció entender que tampoco “butter”, asi que… “¿¿¿pero de qué coño esté hecho esto, desgraciado???”. “Vegan, vegan” me decía. Lo compré y me fui a pedir “un algo” para empujarlo.

Al llegar al bar / cafetería tartamudeé un “choc, choc, chocolate, hot chocolate” y la dependienta se quedó en estado de shock. La de mi lado empezó a reírse y dijo que la dependienta había entendido que yo preguntaba por el baño o algo similar. Las legañas no me dejaron disfrutar de la situación tanto como la de mi lado pero conseguí hacerme con el chocolate (tengo que volver a tomar cafeína. Pedir un coffee siempre es más sencillo). Finalmente conseguí desayunar un chocolate de sobre con un soso y sanísimo bizcocho.

El día lo pasamos hablando, dando vueltas alrededor del lago y haciendo el guiri alquilando una barca para remar a la isla del centro y conseguir un magnífico color rojo langostino. Supongo que lo mismo que hacer el chorra en El Retiro pero “mucho más mejor”.

Gran estilo remando…

Al comer allí dicen que lo mejor es pedir de postre la famosa tarta de crema de Bled.

Pos vale. Nada nuevo.

Por lo visto también conviene tener cuidado con las ranas.

Volvimos a Ljubljana como llegamos, en tren con un transbordo. Al hacer el transbordo había un tren antes de la hora que teníamos nosotros en el billete pero al preguntar nos dijeros que es el que iba a Ljubljana. Nos subimos y volvimos mucho más rápido de lo que tardamos en llegar por la mañana. Aunque fue porque era un tren internacional y no el nuestro, así que el revisor nos cobró un par de euros de más por listos. Mejor que una multa y mereció la pena equivocarse de tren.

2 Responses to “Eslovenia (I)”

  1. Alejandro Ramirez (@j4n0) Says:

    Tiene una pinta estupenda. Cuanto se tarda en llegar ahí remando? que había en la isla? un arcoiris? un cofre de oro? tarta? ranas asesinas?

  2. theearlybird Says:

    Jajajajajaa
    En las fotos parece que hay que remar mucho para llegar a la isla. No es así. Yo no sé remar y en poco tiempo te plantas allí. Mucho menos de lo que parece.

    En la isla sólo hay una iglesia y poco más creo recordar. Como ves no tengo precio como guía cultural. 🙂

    Lo peor es que entre ir andando, remar (pillamos la barca para 1h y nos sobró tiempo para ir, volver y hacer el memo) y pasar el día fuera es que necesitas crema solar si hace bueno. Yo la olvidé y me puse en plan guiri total: rojo, rojo, rojo.

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