Dulces Navideños

Aaaahhhh… después de una buena cena navideña nada mejor que un buen postre. Algo que se deshaga en la boca y que ayude a digerir, o al menos lo aparente, todo lo anterior.

Aquí es cuando entran en escena las bandejas de polvorones, turrones y otros elementos difíciles de catalogar: peladillas (pobres, ya tienen bastante con el nombre), dátiles, ciruelas pasas, higos secos, frutas escarchadas, …

Tú las miras y piensas: “No me jodas, ¡¡otro año igual!! ¿¿No hay alternativa?? ¿¿Ni siquiera un heladito?? ¿¿Pero es que no aprendimos nada el año pasado?? Que esto no es un déjà vu, ni tropezar dos veces en la misma piedra… ¡que esto es confirmar que somos idiotas!”. Pues no. Porque es Navidad y lo que toca son los entrañables polvorones que te secan la boca, y el alma, y te hacen pedir un whisky solo y sin hielo para ver si el alcohol consigue arrancar esa plasta de la mitad de la garganta, que es donde se ha quedado, y termina en el estómago y ahí que dios reparta suerte.

La mayor aportación de los polvorones a la gastronomía consiste en meterse uno en la boca e intentar decir “Pamplona”. Brillante, sí señor. En el caso de los turrones el reto está en hacer turrón de todo. Estanterías repletas de miles de turrones que se resumen en tres: los que tienen chocolate o derivados, el “blandito” con almendras picadas dentro y el duro.

Llega la hora del postre y siendo Navidad no vas a ser el rancio que se queda sin postre, así que hay que decidirse por el polvorón que podría secar el Ebro, el turrón de algún chocolate (si quiero chocolate como bombones, malditos turrones), el turrón “blandito”, o el turrón duro, pero el postre de una cena navideña no es momento para sobreesfuerzos ya.

Año tras año son un éxito. Se venden toneladas y se compran como si la vida nos fuera en ello. Y probablemente sí que se nos esté yendo en ello porque tienen pinta de pegarse a las arterias mejor que el colesterol.

Tampoco falta la típica noticia comentando que tal fábrica de turrones comienza la producción en verano para llegar a tiempo con los turrones de Navidad. Eso se llama premeditación y alevosía y suele estar penado, cabrones.

Como es Navidad se compran, no vaya a pensar la familia que no tenemos espíritu navideño sea lo que sea eso exactamente. Luego tenemos turrones en casa hasta mayo y no hay manera de darles salida. No son buenos ni para tapar agujeros en la pared. Se desmenuzan y atraen insectos. Ni para eso valen.

Creo que si empiezo hoy mismo mi personal campaña anti-turrones, la navidad en mi casa será turrones / polvorones free. La Navidad del 2018. Soy optimista.

6 Responses to “Dulces Navideños”

  1. Cattz Says:

    Yo no tengo polvorones ni turrones, excepto una tableta del de chocolate de Suchard, que más que turrón es cholate con chococrispies y punto. Y de postre en mis comidas navideñas hay mousse de chocolate o sopa de almendras(sopa fría con pan y sabor a almendra).
    Claro que mi mesa navideña era un conglomerado de colorines sin intención cristiana alguna😄

  2. Ociore Says:

    Sí, tú sé optimista… yo también lo intento ser. Que yo no bebo (menos si son cosas espumosas…) , y no veas que empecinamiento de mi madre esta nochevieja por brindar con champán. Lo mismo pal 2028 se acaban también con los cavas y sucedáneos….

  3. BinaryBea Says:

    Eso eso, yo voto por dejar el turrón de chocolate Suchard, y si quieren que se lleven todo lo demás🙂

  4. theearlybird Says:

    Cattz: Sopa de almendras!! Ahí te has caído con todo el equipo!! Eso es navideño 100%!! Está bien, pero podría sobrevivir fácilmente sabiendo que no iba a tomar esa sopa en toda mi vida.😀

    Ociore: Pero si es “La Tradición”!! Empezar el año con una castaña!! Mira que no beber… Bueno, yo casi ni cené, jeje. Estuve de gripe, yuhuuuuu!!!

    BinaryBea: No sé yo si se puede hacer una excepción con el turrón de chocolate Suchard, eh? Me parece que os gusta más por los recuerdos que os trae que por el turrón en sí, jajajajaaaaa 🙂

  5. Cattz Says:

    La mayor parte de la gente que conozco no sabe qué es la sopa de almendras. Y tomamos una vez cada 4 años, no es muy navideño para mí.

  6. theearlybird Says:

    En mi casa, la sopa de almendras aparece cada Navidad. A la tercera parte de la familia le gusta, a la otra tercera parte le causa indiferencia y la última tercera parte la odia.😀

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