¿Masaje?

Hace meses que pensaba que Dublín no me iba a sorprender más. Error. Ya estamos de nuevo “en el buen camino”.

Estoy esperando que me lleguen por correo unos papeles y cuando pregunto por ellos, nos damos cuenta de que en la dirección tienen mal el número de apartamento. Me dicen cuál es el apartamento al que los han mandado y dejo una nota explicativa en ese buzón. Unas horas después, decido que ya habrá alguien en casa y me acerco para preguntarles si tienen alguna carta para mí.

El apartamento, junto con algunos otros, tiene una puerta de entrada al edificio independiente. Llamo a la puerta y aparece una asiática de unos 45 años (soy muy malo calculando la edad de la gente) con un vestido algo ligero para el frío que hace.

Empiezo a contarle el problema y me hace gestos para que me calle y para que pase. Me quedo flipado, me callo pensando que hay algún niño pequeño durmiendo y le sigo.

Voy con cuidado creyendo que voy a despertar a alguien y ya dentro del apartamento empieza a sonar un móvil. La tía se pone a hablar por el móvil y mientras lo hace, sigo flipado y me pongo a mirar alrededor. Me encuentro con que hay una luz tenue, un portátil reproduciendo una película y una camilla de masajes.

Siguiendo con la inspección, me encuentro un póster con las zonas de masajes en las plantas de los pies y termino de descartar que la amiga sea una masajista erótica asiática que me ha confundido con algún cliente nuevo (imaginación al poder, ¿no?).

En eso, me acerca el móvil y me hace un gesto diciendo que me ponga. ¿Cómo es posible que sea para mí? Cojo el móvil, no entiendo lo que me dicen y pregunto que quién es. Pregunta estúpida por otra parte. La pregunta inteligente era… ¿Dónde está la cámara oculta?

Y antes de que la tía del móvil me haga el lío, le suelto el rollo por el que estoy allí y, a esas alturas, haciendo ya no sé muy bien qué. Me dice que le pase con la masajista, intercambiamos el móvil un par de veces más y cuando se acaban las conversaciones, llego a la conclusión de que la masajista no habla inglés en absoluto y que la intérprete telefónica llegó por casualidad.

Acaba la conversación, se pone una bata rosa horrorosa (o sea) y, tal cual, nos vamos a la calle para entrar en la otra parte del edificio donde se encuentran los buzones. Abre su buzón, me deja mirar las cartas que hay allí, y no encuentro ninguna para mí, pero encuentro la nota explicativa que le había dejado antes. Le intento explicar lo de la nota y que si llega algo para mí, que me lo deje en mi buzón pero me dice “que si quieres arroz Catalina”.

Seguiré esperando la carta (y más situaciones wraras, wraras, wraras).

6 Responses to “¿Masaje?”

  1. Ociore Says:

    Sip… no hay duda de que has regresado.😉 Que sería de nosotros sin tus desventurillas..?😛

  2. theearlybird Says:

    Desventurillas?🙂
    Ya pocas…

  3. Polaco Says:

    Ya te vale, al final irte a pillar con titis de pago…………..

  4. theearlybird Says:

    titis? TITIS? Aght! Con esa palabra acabas de inaugurar mi crisis de abuelo cebolleta…

  5. Jano Says:

    xD eres un vortice de sucesos curiosos!

  6. theearlybird Says:

    Vórtice, jejejejeeeeee 🙂

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