Archive for February, 2008

¡Que Vienen Los Indios!

February 27, 2008

En realidad es “que vienen los hindúes”, pero eso no vende ni la mitad. Y yo estoy aquí por dinero.

La cuenta / sección / departamento irlandés de la empresa en la que trabajo se dedicaba al desarrollo y mantenimiento de unos pocos módulos de una aplicación grande. Ahora la empresa ha decidido que los componentes son ya maduros, que se los llevan a la India y que nos encargaremos de otra aplicación totalmente distinta.

Con lo de componente maduro, aún estoy decidiendo si se refieren a que ha conseguido cierta estabilidad y tiene menos fallos o a que está tan maduro que no le queda nada para empezar a romperse por todas partes y empezar a chorrear pringue.

Así que todos en general y algunos en particular estamos en un proceso de transferencia de conocimiento de dichos componentes. Para ello, han venido 4 hindúes a recibir esta transferencia. Yo creo que es un marrón para ellos, pero menos formación tuve yo (y así estoy viéndolas venir).

Se ha dividido “el conocimiento”, juasjuasjuasjuasjuas, en un montón de presentaciones que se les expondrán durante 6 semanas para que lo flipen en colores.

Y dividiendo, dividiendo, a mí me ha tocado de momento preparar y más adelante presentar alguna de ellas. Y por si fuera poco y debido a mi gran conocimiento de la aplicación (o porque no había otro), me han asignado a uno de ellos como buddy para que le explique un poco los procedimientos que seguimos y me pregunte las dudas que pueda tener. Contestaré a sus dudas con las mías. Esta batalla la tengo ganada. Veremos qué pasa con la guerra.

Como introducción, el otro día estuve una hora con él intentando hacer algo sencillo. Intentando, porque en esta empresa, cualquier chorrada se convierte en una odisea.

Y no tenía yo bastante con tener que mal hablar en inglés sobre algo que no conozco, que encima resulta que los hindúes afirman con el mismo gesto de cabeza con el nosotros negamos. Y hacer el paripé mientras el tío no para de mover la cabeza “afirmando” que entiende cuando yo interpreto un insistente gesto de NO, complica mucho cualquier intento de concentración para decir lo que sea.

Cuando me dí cuenta de esta diferencia cultural, no sabía si seguir hablando, ponerme a reír o a llorar. ¡¡Tío!! ¡¡Deja de mover esa cabeza tuya que me estás mareando!!

Además, teniendo en cuenta el ejemplo que me ha tocado para enseñarle los procedimientos que usamos y mis dotes pedagógicas, no necesita mover la cabeza para ningún lado. Yo estoy seguro que no se entera de nada. Porque lo que le cuento ni siquiera debe tener mucho sentido.

Con este éxito, en los momentos en los que no están asistiendo a una de las presentaciones, yo me quedo muy quieto en mi escritorio en un intento por mimetizarme con el entorno y ocultarme de mi nuevo mejor amigo laboral y de sus posibles preguntas.

Yo entiendo que hablan entre ellos y que ahora mismo, soy el que menos seguridad les da a la hora de hacer preguntas. Así que lo mejor va a venir cuando llegue el día de mi primera presentación y me vean aparecer por la puerta. Con toda seguridad voy a asistir a un espectáculo que poca gente ha visto antes. Ver como 4 hindúes morenitos se quedan más pálidos que las paredes de un hospital. Claro que después de eso, y tras dos frases, ellos verán como me desmayo yo.

Lo que no saben es que la primera presentación es la que tengo más o menos preparada. Para las otras, estoy pensando seriamente contratar a unos payasos y una cabra. Mientras ellos actúan, yo estaré en un discreto segundo plano con un aro en llamas haciendo que la cabra pase a través de él.

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Haciendo Oído

February 23, 2008

Tras volver de las vacaciones de Navidad llevaba unos días preguntándome “¿Qué coño hago yo en Irlanda?”. Pregunta recurrente donde las haya, por otra parte. Sigo en Dublín porque el balance no deja de ser positivo. La experiencia de vivir en otro país, la gente que he conocido y que vale un montón, el trabajo que no deja de ocupar cinco días por semana en la vida de cualquiera (incluso en la vida de una estrella como yo) y que por ahora está mejor valorado que en España porque en España sobran titulados, buscarme la vida por mi cuenta (sin especiales complicaciones), … Pero cuando dejas a tu familia en España, incluyendo las estúpidas discusiones diarias en las que tanto aporto, encontrarte en otro país te deja un poco descolocado. Solo, en cierta forma. Y eso que sólo estoy a dos horas y media en avión. Y que tengo cada charla por Skype…

Hoy al salir del trabajo, había decidido hacer un poco de ejercicio e ir en bicicleta a un supermercado que hay a unos pocos kilómetros del centro de Dublín. Sólo necesitaba una excusa para hacer un poco de ejercicio. Porque si no tengo una “excusa”, hay cosas que me cuesta hacer.

Al final, he comprado un par de chorradas, y ha anochecido. Ir al supermercado ha sido fácil. Viento a favor. Pero la vuelta… ¿Por qué no apagan el maldito ventilador en esta isla? Da igual. La idea era hacer un poco de ejercicio y mientras no pinche, tardar un poco más no me importa.

Y volviendo por el camino que bordea el mar, la bahía o lo que demonios sea (lo que sea o como se llame no es algo que me preocupa, la INcultura general es algo que tengo superado hace tiempo), he visto el puto Dublín con todas sus lucecitas y la verdad es que me ha gustado. Y me he dado cuenta que eso que estaba haciendo aquí, pedalear al lado del mar al salir del trabajo, es algo que no podría hacer en  Madrid. Que si quieres empeñarte en que estar en el extranjero es un sufrimiento, lo consigues. Pero no es así. Es febrero, se supone que invierno, y he ido pedaleando al lado del mar con nada más que un fino chubasquero que llevo siempre por si llueve (siguen sin avisarme cuando eso sucede) y porque mantiene bien el calor una vez que empiezas a moverte (si te quedas quieto, estás jodido). En la mochila llevaba una hogaza de pan hecha el mismo día y cortada en rebanadas que está riquísima (con la máquina de cortar el pan he estado a punto de montar uno de mis numeritos). Aquí no busques barras de pan, pero hogazas de pan hay muchas y de distintos tipos. Y muy buenas.

Irlanda no es perfecta. Ni mucho menos. Pero la verdad es que está muy bien.

Y en eso estaba, cuando llegando al centro, he dejado el carril bici porque en esa zona es una porquería pintada en la acera y me he puesto en la carretera / calle. Porque ésa es otra. Pintar un carril bici en la acera no hace desaparecer a los peatones que andan tranquilamente por ahí. Y pintarlo en la calle queda precioso. A partir de ahí hay un par de detalles. El primero es que los coches lo respeten. A veces no es posible, porque pintar un carril no hace la calle más ancha para el carril de coches. Y el segundo es que, como el carril bici está pegado a la acera, no hay alcantarilla o bache que no te tragues.

Y según pedaleaba, me ha adelantado un autobús FUERA DE SERVICIO cuyo conductor ha abierto las puertas con el único propósito de gritarme:

– Asshole!!!!!   (Vale, no es una frase elaborada, pero la he pillado)

Supongo que por ir por la calle, teniendo un carril bici en la acera (carril entretenido por el juego que da esquivar peatones). Y una vez más he tenido una respuesta rápida. Respuesta mental y como poco, un minuto después del adelantamiento:

– Shut up or run over me, fucking baaaaastard!!!! Caaabrón!!!!

Jalebi

February 12, 2008

Jalebi es un dulce muy popular en India. Ahí queda eso.

Lo probé por casualidad hace unos años en un viaje espiritual por la India para encontrarme a mí mismo, algo que jamás logré. Tampoco he estado nunca en la India. Lo único que es cierto es que lo había probado antes sin saber lo que era ni cómo se llamaba y hace un par de meses lo volví a ver y esta vez me quedé con el nombre. Menos mal que estaba escrito, porque si tengo que decir que me lo pronuncien, todavía les estoy haciendo deletrear.

Y aquí va lo que yo he hice algunas semanas atrás siguiendo una de las recetas encontradas.

Ingredientes

– 2 tazas de harina normal

– 2 cucharadas soperas de harina de arroz

– 1/4 cucharada de té de levadura en polvo

– 2 cucharadas soperas de yogur

– 1 taza de agua tibia

– Unas hebras de azafrán

– 3 tazas de azúcar

– aceite de oliva para freír

No se descarta que el agua de rosas sea únicamente un perfume (tóxico)

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Sirope

3 tazas de agua

1/4 cucharada de té de cardamomo en polvo

1 cucharada sopera de agua de rosas

Preparación

Mezclar la harina normal, la harina de arroz, la levadura en polvo, el yogur y el agua en un bol. Mezclar todo bien y dejar durante 4 horas para que fermente.

Hacer el sirope, hirviendo el azúcar y el agua juntos. Justo un poco antes de que el sirope esté listo, añadir el azafrán y el cardamomo.

Cargar un biberón con la mezcla y dar forma a los Jalebis según se echan en abundante aceite hirviendo. El aceite debe estar muy caliente pero sin pasarse, el Jalebi debería hacerse en unos minutos.

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Una vez dorado, sacar y escurrir en papel de cocina y luego sumergir en el sirope durante unos 10 min para que se empapen.

 

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Comentarios

– Yo pasé del azafrán, así que el sirope quedó con menos color del que debiera. Y decidí cuándo estaba listo el sirope cuando me pareció bien. Yo creo que la idea es que no quede muy espeso.

– Tampoco tengo muy claro haberlos frito bien, pero algo comestible salió. Debían quedar con más forma de tubo y tenían más forma de tallarín.

– Y también pasé de escurrirlos en papel de cocina y tenerlos 10 min en el sirope. Del aceite iban directos al sirope donde estaban hasta que el siguiente Jalebi estaba listo y gritando para que lo sacaran de la sartén.

– Seguí esta receta, como podía haber seguido otra. Todas tienen pequeñas variaciones. Y también volví a echar un vistazo a uno de los vídeos hechos por mi madre. Atención al inicio del vídeo cuando dice “No-más-té”. Aprendiendo idiomas. Es que tengo un oído…