Haciendo Oído
February 23, 2008 by theearlybirdTras volver de las vacaciones de Navidad llevaba unos días preguntándome “¿Qué coño hago yo en Irlanda?”. Pregunta recurrente donde las haya, por otra parte. Sigo en Dublín porque el balance no deja de ser positivo. La experiencia de vivir en otro país, la gente que he conocido y que vale un montón, el trabajo que no deja de ocupar cinco días por semana en la vida de cualquiera (incluso en la vida de una estrella como yo) y que por ahora está mejor valorado que en España porque en España sobran titulados, buscarme la vida por mi cuenta (sin especiales complicaciones), … Pero cuando dejas a tu familia en España, incluyendo las estúpidas discusiones diarias en las que tanto aporto, encontrarte en otro país te deja un poco descolocado. Solo, en cierta forma. Y eso que sólo estoy a dos horas y media en avión. Y que tengo cada charla por Skype…
Hoy al salir del trabajo, había decidido hacer un poco de ejercicio e ir en bicicleta a un supermercado que hay a unos pocos kilómetros del centro de Dublín. Sólo necesitaba una excusa para hacer un poco de ejercicio. Porque si no tengo una “excusa”, hay cosas que me cuesta hacer.
Al final, he comprado un par de chorradas, y ha anochecido. Ir al supermercado ha sido fácil. Viento a favor. Pero la vuelta… ¿Por qué no apagan el maldito ventilador en esta isla? Da igual. La idea era hacer un poco de ejercicio y mientras no pinche, tardar un poco más no me importa.
Y volviendo por el camino que bordea el mar, la bahía o lo que demonios sea (lo que sea o como se llame no es algo que me preocupa, la INcultura general es algo que tengo superado hace tiempo), he visto el puto Dublín con todas sus lucecitas y la verdad es que me ha gustado. Y me he dado cuenta que eso que estaba haciendo aquí, pedalear al lado del mar al salir del trabajo, es algo que no podría hacer en Madrid. Que si quieres empeñarte en que estar en el extranjero es un sufrimiento, lo consigues. Pero no es así. Es febrero, se supone que invierno, y he ido pedaleando al lado del mar con nada más que un fino chubasquero que llevo siempre por si llueve (siguen sin avisarme cuando eso sucede) y porque mantiene bien el calor una vez que empiezas a moverte (si te quedas quieto, estás jodido). En la mochila llevaba una hogaza de pan hecha el mismo día y cortada en rebanadas que está riquísima (con la máquina de cortar el pan he estado a punto de montar uno de mis numeritos). Aquí no busques barras de pan, pero hogazas de pan hay muchas y de distintos tipos. Y muy buenas.
Irlanda no es perfecta. Ni mucho menos. Pero la verdad es que está muy bien.
Y en eso estaba, cuando llegando al centro, he dejado el carril bici porque en esa zona es una porquería pintada en la acera y me he puesto en la carretera / calle. Porque ésa es otra. Pintar un carril bici en la acera no hace desaparecer a los peatones que andan tranquilamente por ahí. Y pintarlo en la calle queda precioso. A partir de ahí hay un par de detalles. El primero es que los coches lo respeten. A veces no es posible, porque pintar un carril no hace la calle más ancha para el carril de coches. Y el segundo es que, como el carril bici está pegado a la acera, no hay alcantarilla o bache que no te tragues.
Y según pedaleaba, me ha adelantado un autobús FUERA DE SERVICIO cuyo conductor ha abierto las puertas con el único propósito de gritarme:
- Asshole!!!!! (Vale, no es una frase elaborada, pero la he pillado)
Supongo que por ir por la calle, teniendo un carril bici en la acera (carril entretenido por el juego que da esquivar peatones). Y una vez más he tenido una respuesta rápida. Respuesta mental y como poco, un minuto después del adelantamiento:
- Shut up or run over me, fucking baaaaastard!!!! Caaabrón!!!!










