Archive for the ‘Personal’ Category

La Belleza Está en el Interior

March 13, 2008

La belleza está en el interior… o el fondo de ojo. Visita relámpago a España para una boda.

Ya que tengo un seguro privado apañol, decido hacerme una revisión de los ojos para hacer gasto. Y por listo, van y me encuentran algo.

Lo que encuentran es una chorrada, pero no es lo mismo tener una chorrada y poder hacer un ligero seguimiento en España, a tener una chorrada y largarte a Irlanda a buscarte la vida y lidiar con la sanidad irlandesa. Así que me mandan a pedir una segunda opinión.

La segunda opinión es más radical que la primera y en lugar de con uno, acabo con los dos ojos delante de un láser dispuesto a freírmelos. Esto del láser es tan facilito que no necesitas volver otro día. La barbacoa es en el momento. Y para ingredientes, ya estás tú.

Y durante el proceso, no ayuda nada oír…

- Pues no sale el ‘spot’. Y todo está bien configurado en la máquina… Aquí una tiene que ser médico y técnico a la vez.

- ¿El ‘spot’ es la marca donde el láser actúa?

- Sí, pero bueno, se puede hacer sin él.

- ¿Y seguro que esto no me va a freír los ojos?

- No. Nunca lo he hecho sin el ‘spot’, pero se puede hacer sin problema.

- (Glup) Le avisaré si huelo a quemado… :(

En mitad de la fritanga, me comenta que me porto muy bien. De hecho, lo repite varias veces, así que yo espero que aquello termine, seguro de haber conseguido una piruleta por buen comportamiento. Aquí uno es un valiente. O se vuelve un valiente ante la alternativa de tener que recibir el mismo tratamiento en Irlanda

Fin de la fritanga. Salgo con los ojos “reveníos”, y parece que he visto dos veces seguidas “Mi Vida Sin Mí”. Eso sí, el láser me ha dejado intactas las pestañas. Así que todo un exitazo.

Y para cuidar mis recién estrenados ojos azules (¿por qué no aprovechar esto para cambiarse el color?), dos tipos distintos de gotas, ¡¡Y UNA POMADA!! ¿Me tengo que poner una pomada llamada Lubrifilm en los ojos? ¡Pero si tiene nombre de producto de Sex Shop! ¡¡Aght!!

¡Que Vienen Los Indios!

February 27, 2008

En realidad es “que vienen los hindúes”, pero eso no vende ni la mitad. Y yo estoy aquí por dinero.

La cuenta / sección / departamento irlandés de la empresa en la que trabajo se dedicaba al desarrollo y mantenimiento de unos pocos módulos de una aplicación grande. Ahora la empresa ha decidido que los componentes son ya maduros, que se los llevan a la India y que nos encargaremos de otra aplicación totalmente distinta.

Con lo de componente maduro, aún estoy decidiendo si se refieren a que ha conseguido cierta estabilidad y tiene menos fallos o a que está tan maduro que no le queda nada para empezar a romperse por todas partes y empezar a chorrear pringue.

Así que todos en general y algunos en particular estamos en un proceso de transferencia de conocimiento de dichos componentes. Para ello, han venido 4 hindúes a recibir esta transferencia. Yo creo que es un marrón para ellos, pero menos formación tuve yo (y así estoy viéndolas venir).

Se ha dividido “el conocimiento”, juasjuasjuasjuasjuas, en un montón de presentaciones que se les expondrán durante 6 semanas para que lo flipen en colores.

Y dividiendo, dividiendo, a mí me ha tocado de momento preparar y más adelante presentar alguna de ellas. Y por si fuera poco y debido a mi gran conocimiento de la aplicación (o porque no había otro), me han asignado a uno de ellos como buddy para que le explique un poco los procedimientos que seguimos y me pregunte las dudas que pueda tener. Contestaré a sus dudas con las mías. Esta batalla la tengo ganada. Veremos qué pasa con la guerra.

Como introducción, el otro día estuve una hora con él intentando hacer algo sencillo. Intentando, porque en esta empresa, cualquier chorrada se convierte en una odisea.

Y no tenía yo bastante con tener que mal hablar en inglés sobre algo que no conozco, que encima resulta que los hindúes afirman con el mismo gesto de cabeza con el nosotros negamos. Y hacer el paripé mientras el tío no para de mover la cabeza “afirmando” que entiende cuando yo interpreto un insistente gesto de NO, complica mucho cualquier intento de concentración para decir lo que sea.

Cuando me dí cuenta de esta diferencia cultural, no sabía si seguir hablando, ponerme a reír o a llorar. ¡¡Tío!! ¡¡Deja de mover esa cabeza tuya que me estás mareando!!

Además, teniendo en cuenta el ejemplo que me ha tocado para enseñarle los procedimientos que usamos y mis dotes pedagógicas, no necesita mover la cabeza para ningún lado. Yo estoy seguro que no se entera de nada. Porque lo que le cuento ni siquiera debe tener mucho sentido.

Con este éxito, en los momentos en los que no están asistiendo a una de las presentaciones, yo me quedo muy quieto en mi escritorio en un intento por mimetizarme con el entorno y ocultarme de mi nuevo mejor amigo laboral y de sus posibles preguntas.

Yo entiendo que hablan entre ellos y que ahora mismo, soy el que menos seguridad les da a la hora de hacer preguntas. Así que lo mejor va a venir cuando llegue el día de mi primera presentación y me vean aparecer por la puerta. Con toda seguridad voy a asistir a un espectáculo que poca gente ha visto antes. Ver como 4 hindúes morenitos se quedan más pálidos que las paredes de un hospital. Claro que después de eso, y tras dos frases, ellos verán como me desmayo yo.

Lo que no saben es que la primera presentación es la que tengo más o menos preparada. Para las otras, estoy pensando seriamente contratar a unos payasos y una cabra. Mientras ellos actúan, yo estaré en un discreto segundo plano con un aro en llamas haciendo que la cabra pase a través de él.

Haciendo Oído

February 23, 2008

Tras volver de las vacaciones de Navidad llevaba unos días preguntándome “¿Qué coño hago yo en Irlanda?”. Pregunta recurrente donde las haya, por otra parte. Sigo en Dublín porque el balance no deja de ser positivo. La experiencia de vivir en otro país, la gente que he conocido y que vale un montón, el trabajo que no deja de ocupar cinco días por semana en la vida de cualquiera (incluso en la vida de una estrella como yo) y que por ahora está mejor valorado que en España porque en España sobran titulados, buscarme la vida por mi cuenta (sin especiales complicaciones), … Pero cuando dejas a tu familia en España, incluyendo las estúpidas discusiones diarias en las que tanto aporto, encontrarte en otro país te deja un poco descolocado. Solo, en cierta forma. Y eso que sólo estoy a dos horas y media en avión. Y que tengo cada charla por Skype…

Hoy al salir del trabajo, había decidido hacer un poco de ejercicio e ir en bicicleta a un supermercado que hay a unos pocos kilómetros del centro de Dublín. Sólo necesitaba una excusa para hacer un poco de ejercicio. Porque si no tengo una “excusa”, hay cosas que me cuesta hacer.

Al final, he comprado un par de chorradas, y ha anochecido. Ir al supermercado ha sido fácil. Viento a favor. Pero la vuelta… ¿Por qué no apagan el maldito ventilador en esta isla? Da igual. La idea era hacer un poco de ejercicio y mientras no pinche, tardar un poco más no me importa.

Y volviendo por el camino que bordea el mar, la bahía o lo que demonios sea (lo que sea o como se llame no es algo que me preocupa, la INcultura general es algo que tengo superado hace tiempo), he visto el puto Dublín con todas sus lucecitas y la verdad es que me ha gustado. Y me he dado cuenta que eso que estaba haciendo aquí, pedalear al lado del mar al salir del trabajo, es algo que no podría hacer en  Madrid. Que si quieres empeñarte en que estar en el extranjero es un sufrimiento, lo consigues. Pero no es así. Es febrero, se supone que invierno, y he ido pedaleando al lado del mar con nada más que un fino chubasquero que llevo siempre por si llueve (siguen sin avisarme cuando eso sucede) y porque mantiene bien el calor una vez que empiezas a moverte (si te quedas quieto, estás jodido). En la mochila llevaba una hogaza de pan hecha el mismo día y cortada en rebanadas que está riquísima (con la máquina de cortar el pan he estado a punto de montar uno de mis numeritos). Aquí no busques barras de pan, pero hogazas de pan hay muchas y de distintos tipos. Y muy buenas.

Irlanda no es perfecta. Ni mucho menos. Pero la verdad es que está muy bien.

Y en eso estaba, cuando llegando al centro, he dejado el carril bici porque en esa zona es una porquería pintada en la acera y me he puesto en la carretera / calle. Porque ésa es otra. Pintar un carril bici en la acera no hace desaparecer a los peatones que andan tranquilamente por ahí. Y pintarlo en la calle queda precioso. A partir de ahí hay un par de detalles. El primero es que los coches lo respeten. A veces no es posible, porque pintar un carril no hace la calle más ancha para el carril de coches. Y el segundo es que, como el carril bici está pegado a la acera, no hay alcantarilla o bache que no te tragues.

Y según pedaleaba, me ha adelantado un autobús FUERA DE SERVICIO cuyo conductor ha abierto las puertas con el único propósito de gritarme:

- Asshole!!!!!   (Vale, no es una frase elaborada, pero la he pillado)

Supongo que por ir por la calle, teniendo un carril bici en la acera (carril entretenido por el juego que da esquivar peatones). Y una vez más he tenido una respuesta rápida. Respuesta mental y como poco, un minuto después del adelantamiento:

- Shut up or run over me, fucking baaaaastard!!!! Caaabrón!!!!

Tecleando

January 14, 2008

Pedazo de cacho de descubrimiento en Windows… ¡¡Por fin las teclas de mi portátil escriben lo que tienen escrito sobre ellas!! ¡Y más! El funcionamiento del teclado ha quedado casi exactamente (nada es perfecto) como tanto deseaba y tan poco había investigado. Y sin virguerías informáticas. ¡¡Sólo un poco de sentido común!! El que por lo visto tanto me falta…

Todo comenzó un lluvioso día que… Bueno, en realidad lo único que pasó fue que me compré un portátil y teniendo en cuenta que en el trabajo usaba un teclado inglés y el mío era español, me estaba volviendo loco (ya será menos), así que lo pedí con el teclado inglés. Al final, el artista que me atendió en DELL me puso un teclado americano en el pedido, pero no hay problema porque no sé distinguir un teclado de otro, así que puede estar tranquilo. Por mi parte, no habrá quejas. Incluso me gusta más el americano. Y no sé cómo es el otro, pero ya le he cogido cariño a éste. Aunque ahora que lo pienso, no estoy seguro de lo que tengo por teclado ni me importa.

La única vez que intenté algo al respecto fue hace unos meses. Busqué por Internet algún pequeño programa que dejara reconfigurar determinadas teclas para que escribieran determinados símbolos. La curiosidad me duró un par de días (ahí es cuando conseguí el premio a la tenacidad) y no conseguí nada satisfactorio. Al menos para mí.

Y hoy me ha dado por probar combinaciones de idioma y de teclado en el Panel de Control de Windows. Tras millones de combinaciones, concretamente tres, he dado con la adecuada y se me han saltado las lágrimas. La combinación ganadora ha sido, Idioma Inglés (Irlanda) y Teclado Estados Unidos - Internacional y la combola el 6. Por ejemplo. Lo escribo porque se me olvidará. Seguro que es mejorable, pero esto de buscar los símbolos que necesito en las teclas, en lugar de aporrearlas todas e ir viendo lo que sale en pantalla, es una sensación indescriptible.

Poner acentos, diéresis, escribir eñes, abrir interrogaciones y exclamaciones… ¿Qué más da si luego no las uso? De momento, ahí están. Y para los acentos, incluso me parece más cómodo que en un teclado español. áéíóú ÁÉÍÓÚ ¿¡ ü ñÑ. Ahí queda eso. Descubrimiento amortizado.

Después de este exitazo, me veo con fuerzas más que suficientes como para abordar nuevos y desafiantes retos. Ahora mismo voy a meter la toalla de la ducha en la lavadora. A ver qué pasa. ¿Quién dijo guarro? Digo… ¿quién dijo miedo? Se acabó la teoría de “Si al salir de la ducha estoy limpio, ¿para qué voy a echar a lavar la toalla?”

Tras tanta excitación, me relajo, valoro el triunfo conseguido, releo lo que he escrito y pienso: “¡Qué vida más triste! ¿No?”

Volare

January 6, 2008

¡Qué cariño estoy cogiendo a los aeropuertos! Al volver de Madrid a Dublín, un vuelo de dos horas y media de duración tuvo un ligero retraso de 7 horas. Tras todo ese tiempo, ahora tengo mono y me planteo volver al aeropuerto a pasar parte del finde.

Mi vuelo salía a las 18.30h del jueves, así que ahí estaba yo a las 16.30h en la cola de facturación. Los mostradores abrieron a eso de las 17.00h o más tarde. Antes de abrir los mostradores había una cola que se transformó en dos tras su apertura. Por supuesto, la segunda fila se formó en ese momento con gente recién llegada al aeropuerto.

Mis padres me acompañaron al aeropuerto para despedirse allí de mí y ellos estaban más mosqueados que yo. La verdad es que yo, más que mosqueado, estaba cansado. Mi madre iba y venía de la cola a los mostradores. Y en eso llegaron las 18.00h y yo seguía en la cola de facturación.

Aquí volvió mi madre una vez más de los mostradores y sin más explicación, me dice: “Sígueme”. Inexplicablemente le hice caso. ¿Sería por la cantidad de argumentos recibidos? ¿Por la seguridad del “Sígueme” aunque se podía suponer que no había nada en que basar tal seguridad? Así que le seguí y me dijo: “Ponte ahí que tú eres el siguiente”. Aquí es donde empecé a arrepentirme de hacerle caso. ¿Cómo es posible que le haga caso sin pensar, como si yo tuviera dos años?

Por lo visto, mi madre consiguió desbordar al supervisor del personal de facturación de RyanAir dándole la brasa con que, dada la mala organización, estaba facturando gente que había llegado mucho después que yo (la segunda fila formada al abrir los mostradores). Pero el supervisor cedió sin saber que luego tendría que pegarse con un montón de personas en lugar de con mi madre únicamente.

Y cuando me salí de la cola, algunos que estaban detrás de mí en ella, me siguieron. Así que de repente me encontré en mitad de un chaparrón, sin explicarme cómo puedo dejarme meter en estos líos sin rechistar.

Así que no me quedó otra que hacerme el tonto, magnífica actuación por cierto, y facturar mientras, a unos metros, oía quejas que eran contestadas por mi madre con un invariable “Facturamos ahora porque me lo ha dicho este señor. Hablen con él”. Bochornazo. Y no sólo eso. Yo pensaba que iba a salir calentito de ahí.

Facturé, incluso cuando por la hora la facturación debía estar cerrada, y me largué de ahí mirando al suelo y dejando que el resto se pegaran entre ellos. Me despedí de mis padres y me fui a pasar el control de seguridad.

Una vez dentro de la zona de embarque, el vuelo tenía ya un retraso de 5 horas, así que me fui al punto de información a preguntar. La respuesta fue que el vuelo tenía retraso de 5 horas, que la puerta del embarque era tal (por supuesto al final de la terminal, para que no montásemos un lío en medio de todo el mundo) y que esperara allí a uno de RyanAir que iba para allá a dar explicaciones y a repartir unos cupones para tomar un sándwich y un refresco. Encontré al payo de RyanAir una hora y media y cuatro visitas al punto de información después de esto.

En la espera, el vuelo se retrasó otra hora más, y alguien decidió largarse, así que cuando nos contaron dentro del avión, no salían las cuentas, y tuvieron que encontrar a quién faltaba para sacar su equipaje del avión por “motivos de seguridad”. Otra hora más esperando dentro del avión.

Finalmente despegamos a la 1.30h del viernes. Y cuando se despega de noche, el procedimiento de vuelo indica que deben apagarse las luces de la cabina. Los motivos son obvios. Primero, para no deslumbrar al piloto. Y segundo, para no ser una verbena volante llena de luces que despierte a los vecinos del aeropuerto.

Y una vez que el avión despega y coge altura, las vuelven a encender. Pero como son unos cachondos, aprovechan el rato de penumbra para cambiar las bombillas de la cabina por unas con el triple de potencia, de forma que cuando la luz vuelve, en el rato en el que te habitúas a la nueva luz, no sabes si has despegado, si estás en el cielo con los angelitos o en un anuncio de Ariel con todo blanco – blanquísimo.

Llegué a las 3h del viernes, recogí el equipaje y un taxi hasta el zulo.

Al llegar a casa, comprobé que los tiradores de la cremallera de la maleta habían sido partidos y el candado había desparecido. Así que ahora tengo una maleta muy incómoda de abrir y cerrar e imposible de cerrar con un candado.

Conclusión: Retraso de 7 horas, pago de un taxi para ir a casa y equipaje dañado.

En el aeropuerto de Madrid puse una reclamación. Y en el de Dublín quise ponerla pero en el mostrador de RyanAir sólo había una chica que la única cosa que hacía era dar pequeños papeles con la dirección postal y el fax de Atención al Cliente de RyanAir.

Así que el viernes escribí una carta de queja a RyanAir con todo y se la mandé por la tarde, adjuntando copia de la tarjeta de embarque, copia de la reclamación puesta en Madrid y foto del daño ocasionado a la maleta.

¿Tendré algún tipo de premio o se reirán de mí otra vez? Me da que ambas opciones tienen las mismas posibilidades.

Navidad 2007 (II) - El Belén

January 1, 2008

Por fin he podido disfrutar de “El Belén” en casa con mi familia. A primera vista impacta un poco, pero tras una explicación, todo encaja.

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Explicación (de izquierda a derecha):

- El demonio, que no es muy demonio, representa la tentación. Está apartado porque nadie le hace caso, lo que significa que nadie ha caído en la tentación.

- Una muñeca gigante que no pinta nada, pero que sirve para sujetar al Papá Noel. Sobre él todavía no se ha planteado la duda de que pinte algo en el Belén.

- Virgen número uno con niño. Había dos vírgenes y no se iba a dejar a una fuera “en estas fechas tan entrañables”.

- Gallina, vaca, perro y oso. Lo normal.

- Dos pastorcillas gemelas con un bebé que es más grande que ellas. En realidad son trillizas, pero dos han reconocido al bebé y la tercera se ha enfadado y se ha ido con otro niño y está a la derecha de “El Belén”.

- Una rana verde porque en el campo ha habido ranas de toda la vida.

- Un ángel y otro par de niños. Será por niños. En este Belén se olían lo de Herodes.

- El misterio en el centro.

- Dos reyes. Uno de azul y otro de rosa. Y uno de ellos no está comprobado que sea mago. El negro no está, no por racismo, sino por impuntualidad. Uno de los dos reyes magos no lleva nada (estaba a cargo del oro). Porque éstos llevan oro, incienso y sidra. El incienso lo lleva “el negro”. Y se llama “el negro” porque es el único acuerdo familiar al que se ha llegado. La discusión está en si “el negro” es Baltasar o Melchor. Los camellos no aparecen porque están aparcados un poco alejados del portal para no asustar a la gente, y comiendo cactus como todo el mundo sabe.

- Otras dos gemelas. En este caso, pastorcillas con oveja. A una de las ovejas se le había caído la cabeza. Esta vez, no hubo milagro. O sí, súper glue.

- Y luego hay lo que parece un muñeco de nieve… No se sabe con certeza lo que es pero no puede ser de ninguna manera un muñeco de nieve a pesar de su aspecto. En Jerusalem hace demasiado calor para estas tonterías. Las últimas investigaciones sobre el tema apuntan a que puede ser Miliquito.

Para finalizar, la respuesta es sí. Esta Navidad la estoy pasando en el psiquiátrico. Lamentablemente, mañana me dan el alta.

Navidad 2007 (I) - Irish Christmas Songs

December 21, 2007

Revisando los Irish Christmas Greatest Hits, es decir, lo que suena en las tiendas estos días, se encuentran 2 “villancicos”. Habrá más, pero yo he escuchado estos dos sobre todo.

1.- Merry Christmas Everybody by Slade

Canción de Slade de 1973.

2.- Fairytale of New York by The Pogues

Canción de The Pogues de 1988. Canta Shane MacGowan, que por lo visto siempre ha lucido una piñata envidiable, junto con Kirsty MacColl quien fue amablemente “asesinada” en Cozumel, Mexico, mientras practicaba submarinismo junto con su hijo, por un cabroncete que parece ser se fue de rositas al más puro estilo Farruquito, y que le pasó por encima con su barquito.

La letra narra la historia de una pareja que se conoció en Navidad, de lo bonito que fue todo. Pero acaba con ambos tirándose los trastos a la cabeza de mala manera.

Yo no veía el espíritu navideño por ninguna parte en esta canción. Que la palabra Navidad aparezca en la canción varias veces no me parecía suficiente motivo. Pero en el trabajo me han dicho que era navideña 200%. Y yo iba a empezar a discutir (hoy estábamos terminando algunas cosas antes de la estampida general y había algo de tiempo), cuando otro compañero irlandés que trabaja desde casa (¡¡en España!!) me ha recordado aquello tan navideño de “They drink, and drink, and drink again; fishes in the river because God is born”.

Y a pesar de las ganas que tenía de tocarles un poco las narices con la cantidad de incongruencias que tienen por aquí, me he puesto a pensar en cómo ellos nos pueden ver a nosotros si nos ponemos en el mismo plan. Porque hay que joderse con la cultura popular. Es que puede ser como… “Joder tío, vengo de España y no te lo puedes creer. En Christmas’s Eve cantan algo de unos peces que beben en el río cuarenta veces, mientras se acompañan de una zambomba y una pandereta que según ellos son instrumentos musicales. Yo no sé qué tienen por oído. Y en New Year’s Eve ni te cuento. Se ponen todos a mirar cómo un reloj da la hora, mientras se comen 12 uvas. Y tampoco son muy listos, porque el mecanismo de las campanadas del reloj se lo tiene que explicar una tía con unas peras que no son suyas, y que para amortizarlas se pone un inmenso escote con 0 grados de temperatura. Y la tía es protegida por uno vestido de Batman. Y sobre la comida mejor no hablar. ¿Sabes que por no cocinar los muy primitivos son capaces de comerse el pescado a la plancha? ¡¡Si empanar 4 veces con bread crumbs no cuesta nada!! Son más vagos… Ya tenía ganas de volver a casa. Voy a hacerme unas mashed potatoes con un poco de stuffing, que a mí me gusta, aunque allí me han dicho que pan con pan, comida de tontos”.

Empresa vs Circo

December 16, 2007

Voy a hacer un año en la empresa en la que trabajo y ya he asistido a un día de Karting + barbacoa y a otro de Paintball + copas. A eso hay que unirle la gracia de los Friday Cakes y unas cuantas despedidas de gente que se va y con las que se toman unas pintas.

Y ahora que llega el final del año, la Christmas Party y como “final de fiesta”, Kris Kindle. Puedo asegurar que en mi empresa se trabaja, pero estas “actividades” la acercan al concepto de circo. Especialmente por cómo fue la cena de Navidad.

La cena de Navidad fue en un hotel, junto con al menos otras 2 empresas más. El tema de la fiesta era los años 70, lo que hace suponer que habría un grupo tocando música de los 70. Y ya. Pero eso era para el resto de las empresas asistentes a la fiesta. En la nuestra, la consigna era llevar al menos un “ítem” de los 70, y hacer todo lo posible para que fuera lo suficientemente ridículo como para pasar vergüenza…

Y vaya si lo conseguimos. Las estrellas fueron las pelucas seguidas muy de cerca de las gafas de sol con montura dorada. Por no hablar de las camisas. Ahí estábamos haciendo el ridículo entre tíos vestidos de traje y tías con vestidos de noche…

Por mi parte, una amiga me ayudó a disfrazarme, CON SU PROPIA ROPA. Así que fui con un jersey muy ajustado y de cuello alto (eso era lo más parecido a un maillot de ciclista) y una gorra / gorro, no lo tengo muy claro. El resultado final no sé si era de los años 70, ni si era “embarrasing”, pero me hizo sentir suficiente vergüenza. Y eso que al final no me puse los pantalones que me dejó. Oí un comentario sobre que yo parecía un filósofo francés. No tengo muy clara la imagen de filósofo francés, pero en esas dos palabras no veo por ningún lado “años 70”.

Así que al final había unos cuantos vestidos poco más o menos que de 11811, y yo iba disfrazado de… yo iba disfrazado.

Y, para no variar, mis momentos estelares.

El primero fue cuando uno que estaba de visita en la oficina para dos semanas  aparece con gafas y peluca en la cena. Demasiado conseguido para estar de visita. Así que le pregunto de dónde ha sacado las cosas. Me cuenta lo de las gafas y lo de la peluca y por decir algo y por cosas que pasan cuando no te quedas callado y no dominas el idioma, dije: “¿Y el resto?”. La contestación fue: “¡El resto es mi ropa normal! ¿Qué le pasa a mi ropa?” Momento idóneo para ir a por una pinta y volver tras unos minutos de reflexión.

Y el segundo fue en la oficina. Una chica me pregunta: “¿Qué tal la fiesta? ¿Lo pasaste bien?”. Mi contestación: “Sí, fue divertido” y de nuevo por no dejar la conversación ahí, volví a cagarla: “¿Y tú?”. Respuesta de la chica: “YO NO FUI”. Aquí no pude ir a por una pinta ni encontré una forma de escapar. Después de darle a entender que al menos yo no la eché de menos, creo que ahora me saluda de distinta forma (porque yo creo que me sigue saludando, aunque no las tengo todas conmigo).

Pear, Ginger and Whiskey Cake

December 9, 2007

INGREDIENTES

Para la cobertura

- 75 g de mantequilla

- 125 g de azúcar moreno (mejor pasado por la batidora)

- 2 cucharadas soperas de whisky

- 4 peras grandes y maduras (yo creo que con 3 sobra). Es más, yo he usado una lata de peras en almíbar de 460 g (en seco).

Para el bizcocho de jengibre

- 100 g de mantequilla

- 175 g de harina normal

- 1/2 cucharada de café de bicarbonato de soda

- 1 cucharada sopera de canela molida

- 2 cucharadas de café de jengibre molido

- 1/2 cucharada de café de nuez moscada

- un pellizco de clavo molido

- 2 huevos batidos

- 175 g de azúcar moreno (mejor pasado por la batidora)

- 125 g de melaza negra (black treacle)

- 200 ml de leche

- 2 cucharadas soperas de whisky

La tarta se puede acompañar con nata montada.

La melaza es un espeso sirope de azúcar que se parece al alquitrán y que al menos a mí me sabe un poco a regaliz.

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PREPARACIÓN

Cobertura

Fundir la mantequilla junto con el azúcar en un pequeño cazo a fuego lento hasta que burbujee. Dejar durante unos minutos burbujeando, removiendo de vez en cuando, hasta obtener una textura cremosa y un color a toffee. Añadir el whisky y remover. Verterlo sobre el molde, de unos 23 cm de diámetro y engrasado con mantequilla, y esparcirlo por la base.

Colocar las peras en mitades alrededor de la base, con el corte hacia abajo y con el rabo (que no deberían tener a estas alturas) apuntando al centro. Presionar un poco para que queden bien firmes y no se muevan al echar luego el bizcocho de jengibre.

Bizcocho de jengibre

Fundir la mantequilla y dejar enfriar.

En un bol, mezclar la harina con el bicarbonato de soda, la canela, el jengibre, la nuez moscada y el clavo.

En otro bol, mezclar la mantequilla con los huevos batidos, el azúcar, la melaza, la leche y el whisky.

Verter poco a poco el segundo bol con el primero de la harina e ir removiendo hasta obtener una mezcla homogénea (lo que se pueda). Echar esta mezcla en el molde sobre las peras.

Hornear en horno precalentado a 180 grados durante 45-55 min o hasta pinchar un cuchillo y que salga limpio. (Si se han utilizado peras en almíbar, quizá es mejor tender hacia los 60 min porque habrá más líquido en la tarta).

Al sacar del horno, dejar reposar unos minutos antes de desmoldar. Y antes de hacerlo, pasar un cuchillo por el borde para asegurar que no está pegada al molde por ningún sitio y dar la vuelta para que la parte plana con la peras colocadas quede a la vista.

Dar la vuelta a la tarta con cuidado. No importa que ese día hayas decidido que no tienes sueño, te hayas puesto a cocinar de madrugada y le vayas a dar la vuelta a las 3 de la mañana. No hacer el idiota y quererlo hacer rápido porque el molde quema. No. Nada de esto o el resultado será quedarse a las 3 de la mañana con cara de imbécil mirando cómo la tarta se ha resbalado y en lugar de estar donde debería, su plato, ha aterrizado en la encimera. Como por ejemplo,

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Tras la desesperación del momento, al menos probar qué tal ha quedado y si hay algo que mejorar para la siguiente. Especial atención a esa pedazo de cuchara de Tesco (4 cucharas, 1 €)

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Una vez arreglado el despropósito (limpiar todo y deshacerse del cuerpo del delito), en un segundo y exitoso intento (al día siguiente), la tarta queda como sigue

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La tarta puede tomarse caliente o dejarse enfriar y que las peras absorban los jugos de la tarta. En un recipiente hermético puede aguantar 5 – 6 días.

Digamos que la fuente de esta receta es http://www.scotlandforvisitors.com/recipes/peargingerupside.php.

Desgravaciones Fiscales

December 5, 2007

Una vez que consigo enterarme de las desgravaciones fiscales a las que tengo derecho este año, se me ocurre la peregrina idea de solicitarlas. Algún día aprenderé que lo importante es el conocimiento, participar y todas esas chorradas…

Para la desgravación del seguro médico, llamé al Revenue preguntando cómo lo podía hacer. Le expliqué que mi empresa había empezado a pagar el seguro en marzo, pero que las dos primeras mensualidades eran distintas al resto. La tía que me atendió dijo que daba igual, redondeó lo que quiso, incluyendo las cuotas mensuales de este año que todavía no he pagado y cuando fui a colgar me enteré de que la desgravación ya estaba solicitada. Documentos rellenados: Cero. Otra cosa es que en el futuro me pidan recibos para demostrar lo dicho, pero para empezar no me han pedido nada. Aunque tampoco es que me vayan a devolver mucho dinero.

Y con la desgravación por el alquiler del zulo empezó el espectáculo. En principio esto era más sencillo (cuotas fijas y durante el año completo), pero la que me atendió me dijo que no se podía hacer por teléfono. Sigo pensando que se puede, pero bueno. Para solicitar esta desgravación te piden algunos datos básicos del landlord. Uno de ellos es su PPS Number. Algo no muy complicado. Un número con una letra de control al final. El landlord me dio su PPS Number sin letra y se empeñó en que no tenía letra y cuando la conversación es

- J, que te falta darme la letra de tu PPS.

- No tiene.

- ¿Seguro? Porque en el Revenue me dicen que todos tienen.

- Seguro. El mío no usa de eso.

pues como que no hay mucho que decir. La segunda vez que repites la conversación completa, te das cuenta que eso no va para delante ni para atrás y que tampoco le vas a pillar en un renuncio. Así que le dices que vale.

Y como por teléfono tampoco había manera de avanzar…. pues al “interné”. Rellené el formulario en la página web y no había forma de que se enviara, porque la validación me pedía la letra del PPS (y a ver cómo le explico yo al ordenador que mi landlord dice que su PPS “no gasta de eso”). Y ahí llegó el método TheEarlyBirdTM. Al ser un método de cosecha propia, es cutre. Empecé a probar todas las letras del abecedario, en plan Pasa - La - Cabra, hasta que una pasó la validación. Como no podía ser de otra manera, fue una de las últimas. El landlord ya tiene regalo estas Navidades: una letra para su PPS. Y yo espero no haber hecho nada malo probando letras hasta que una ha colado, jejejeejeee

Todavía no he visto el dinero, porque es pronto, pero ver los datos actualizados en la página web hace que se me salten las lágrimas. Cuando vea en la nómina que me han aumentado los Tax Credits, no voy a poder parar de llorar.

Pero como no me podía quedar tranquilo ahí, pues me he dado una rápida vuelta por los servicios que proporcionan online. Resulta que hay un par de páginas relacionadas. La primera es www.reachservices.ie (entiendo que del Welfare, los que dan el PPS) y www.ros.ie (Revenue Online Services).

Independientemente de lo que sea cada una, cuando te identificas como usuario en la del ROS, el usuario se valida en ReachServices, así que se tiene el mismo usuario para ambas páginas. Lo que me deja intrigado es… ¿por qué coño tienen mis datos de contacto distintos en cada una? ¡Y en una de ellas mi calle tiene una M en lugar de una N! Como hay ordenadores de por medio, la explicación que me vale es… brujería.