Mi Chubasquero
May 26, 2008El viernes mi chubasquero me dejó. Descanse en paz. O no, porque el cabrón que lo tenga ahora estará tan contento. Se ha puesto fin a un año poniéndome el mismo chubasquero hasta para dormir. Vale, ya sé que normalmente voy bastante desharrapado, prefiero desgarbado, jejejejeee, pero es que la ropa me da bastante igual. Me jode ver lo que cuestan dos trapos (para mí lo son), pero sobre todo, lo de ver una tienda llena de ropa que me parece toda igual. Y si sólo fuera una tienda… Comprar ropa es un proyecto que me viene grande. Y así visto, claro.
Ya tengo sustituto para otros no sé cuántos meses. Más de lo mismo. Otro chubasquero azul, waterproof, windproof y breathable. Que no se diga que no evoluciono. Aunque en realidad es poco más que un plástico, para mí es lo más cómodo para la vida que hago en Dublín. Mejor que un abrigo. Pero como pierda éste en poco tiempo, me voy a mosquear y me voy a comprar un rollo de plástico de cocina de envolver alimentos con el que darme un par de vueltas.
Lo perdí en un pub. Insisto en que no salgo mucho de pubs, pero últimamente he salido alguna que otra vez. Esta vez sí que iba contentillo, así que cogí el famoso chubasquero para irme, me lo enganché al bolsillo del pantalón, me empecé a despedir de mis amigos y cuando fui a cogerlo de nuevo, ya no estaba. Entre la cantidad de gente que había, la poca luz del sitio, las pocas luces que me quedaban a mí y que no lo veía por el suelo, decidí hacer otra apuesta segura. Ir a preguntar a una de las camareras (¿barmaid?) que no suelen estar hasta las narices ni nada de atender a gente cocida. Porque un pub no se inventó para degustar cervezas… Por supuesto, elegí a la barmaid española, porque yo quería saber si se podía hacer algo al respecto y porque el nivel de ruido de un pub no permite lucir mi inglés como es debido.
La respuesta fue que todo lo que se encuentran las limpiadoras al día siguiente por la mañana, lo llevan al hotel que hay al lado del pub y que preguntase allí. Y allí fui a preguntar al final de la mañana siguiente. Como no lo tenían y el pub volvía a estar abierto, me dijeron que terminara de confirmar la pérdida en él otra vez. Y cuando entré en el pub, me encontré con que la única barmaid que había era la española.
Volví a preguntarle y como allí no había nadie a quien poner una pinta, estuvimos hablando un rato largo.
Se suponía que por entonces yo tenía que estar terminando un bizcocho para llevar a un cumpleaños en el que tenía que estar más o menos a esas horas. Pero tras el día anterior, me levanté tarde y ya no había nada que hacer. Desastre. Al cumpleaños fui sin bizcocho. ¿Bizcochos? Sí, estoy un poco mal de lo mío. Me lo haré mirar.
Pero yo seguía teniendo los ingredientes en casa, y las opciones eran hacer el puñetero bizcocho o comer peras durante dos semanas, así que el domingo temprano me puse a prepararlo.
Y aquí llega el momento en el que mi cabeza hace algún tipo de conexión que no viene mucho a cuento, y como la chica me cayó bien, se me ocurrió llevarle uno de los trozos que iba a regalar (yo no podía ni de coña con todo el bizcocho). Así que ahí estaba yo un domingo a las seis de la tarde en un pub semi-vacío con un tercio de bizcocho para regalar a una chica a la que había visto dos veces antes. Y no sólo no me lo tiró a la cabeza sino que se alegró un montón porque no se esperaba eso (nos ha jodido, yo casi tampoco) y a mí verla tan contenta me alegró la tarde.
Y tras el tiempo justo en el pub para darle el bizcocho, seguí con la ronda para deshacerme de otro tercio. Definitivamente, soy más impredecible que Espinete en una fábrica de condones…
