Toronto II
May 30, 2007Por lo que yo ví, la ciudad de Toronto tiene un núcleo de rascacielos de oficinas, pero andando 10 minutos te encuentras las viviendas que en su mayoría no son muy nuevas y son bajas. Se trata de casitas de no más de 3 pisos (cuando llega).
Se pueden ver intercalados con ellas, edificios de pisos bastante altos (de 15 pisos no bajan). Me llamó la atención este contraste de alturas.
Las calles son larguísimas líneas rectas paralelas y perpendiculares que mantienen el mismo nombre todo el tiempo. No importa si estás en el número 1500. Será por números. Y todas o casi todas son de doble sentido circulatorio. Eso hace que sea imposible perderse en la ciudad, incluso poniendo mucho interés en ello. Además en cada intersección hay señales de la calle donde te encuentras, pero no una chapa en el edificio que hace esquina, sino un poste (a falta de semáforo) con dos placas perpendiculares que indican el cruce en el que te encuentras. La placa con el nombre de la calle está dispuesta de forma paralela a la propia calle a la que da nombre.
Me pareció curioso que incluso estando en el Downtown, las calles no principales tienen una tranquilidad impresionante. No da la sensación de estar en el centro de una capital.
La ciudad está dividida en distintos barrios, algunos de ellos caracterizados por la población predominante (barrio italiano, griego, coreano, chino).
La ciudad no me pareció especialmente bonita, más bien fea, aunque sí muy funcional. Muchas de las tiendas y restaurantes que ví, parecían puestos porque se necesitaban. Por ejemplo, ven que hay mercado para un restaurante romántico y lo ponen sin diferenciarlo demasiado del resto de establecimientos que lo rodean, que igual no son ni restaurantes, y en lugar de decorarlo muy cálido y bonito, le dan una pequeña sensación de calidez y se completa el rótulo del nombre del restaurante con algo del estilo “the most romantic place” y se quedan tan anchos. Y si al lado tienes una lavandería, pues que le den por saco a la lavandería si alguien que quiere ir a cenar se mete en ella (o al revés, jajajajajaaaa). Seguramente me estoy basando en algo completamente equivocado y la realidad no es así, pero me gustan más otras ciudades (de las pocas que he visto).
Y respecto a los transportes públicos (al menos los que yo cogí), me parecieron caros (30 dólares un abono de una semana) pero buenos. Las calles principales, considerando que más o menos cada tres calles una es principal, están cubiertas o por una línea de metro, o por un autobús o por un streetcar. Y más o menos, cada uno de estos medios de transporte cubre una calle, así que te subes a ellos en un número de la calle y te bajas en otro de la misma calle.
Y el streetcar es un pequeño tranvía no más largo que un vagón de tren que circula por el centro de la calle. Los coches pueden utilizar el carril del streetcar y además el carril más cercano a la acera.
Y para indicar que te bajas en la siguiente parada, además de los botones normales de los autobuses que hay en casi todos ellos, lo que siempre hay es un cable a cada lado del streetcar que lo recorre lateralmente desde el principio hasta el final. Así que desde cualquier asiento, puedes tirar de él para solicitar la parada.
Fijarse en el anuncio. Hay que ver cómo se las gastan. Otra cosa no, pero sarcasmo le sobra.
Y entre preferir la funcionalidad de la ciudad por encima de la estética (los cables de electricidad de la calle no están precisamente ocultos) y la necesidad de electricidad en las calles que son recorridas por el streetcar, se da lugar a imágenes como la siguiente.
Y aquí termino esta parida de post con la visión de Toronto más sesgada que pueda circular por Internet.










