3 días después de hacer los 100km / 10h jugué al fútbol con la gente del trabajo. No tenía agujetas pero notaba los músculos de los muslos como bastante cansados. En el primer regate que hice, salí en carrera tras la pelota y me dio un trallazo tremendo en la ingle. Ni un minuto duré en el partido. A partir de ahí estuve de portero con menos movilidad que el de un futbolín.
Como me dolía mucho y nunca me ha pasado algo similar, en aquel momento decidí ir a urgencias tras el partido. En urgencias me movieron la pierna CON EL PANTALÓN VAQUERO PUESTO en varias direcciones para decirme que era un simple tirón pero fuerte. Por escrito es una distensión muscular que queda más chulo. La culpa es mía por hacer deporte cuando debería estar haciendo botellón. Me recetó un protector de estómago, un antiinflamatorio y dos semanas de reposo deportivo total y, de nuevo, “hala majo, para casa”.
No muy contento con la exploración decidí probar suerte de nuevo durante la semana siguiente. Como una cita con el traumatólogo tardaba días, conseguí cita con una médico rehabilitador que pasaba un día por semana en una consulta de “fisios”. Más de lo mismo. Mismos movimientos con el MISMO PANTALÓN VAQUERO PUESTO y mismo diagnóstico.
Tras las dos semanas de reposo, cogí la bici en una de las marchas más flojas y pedaleé 2 manzanas en ella para lavarla. Al día siguiente me volvió a doler la pierna. Pedí hora con el traumatólogo. No iba a parar hasta que me hicieran quitar los vaqueros y me manosearan bien la ingle. Tuve que conformarme con que me viera la pierna sin el pantalón. Tras algunos movimientos / estiramientos me pidió que me hiciera una ecografía del muslo.
Ayer, tras mi éxito con las recetas, era cuando tenía cita para dicha ecografía. Al poco de comenzar, el técnico, argentino, detectó una rotura fibrilar con el comentario de “Hacía tiempo que no veía una tan grande”. Qué pena que un comentario tan jugoso fuera en un momento en el que yo tuviera poco humor.
Además de donde estaba el roto, le indiqué que me molestaba también en otro punto, para que le echara un vistazo. Le echó un vistazo con no mucho interés en mi opinión y dejó el “lector” en su soporte.
Aquí es cuando empecé uno de mis pequeños shows, harto de la situación 4 semanas después de cuando empezó todo.
- Perdona, ¿me dejas mirar un poco a mí?
- (Con los ojos como platos y tras recuperarse) Cabezota, ¿eh?. Dale, dale.
- Es que me molesta justo aquí (poniendo el lector donde me molestaba). ¿Esa zona esté bien?
- (Completamente recuperado ya). No sé, tú me dirás…
Vamos que el tío se sintió vacilado, con razón, por mí. Pero yo ya estaba un poco harto de médicos que te mandan el tratamiento más común sin mirar un poco más, esperando que vuelvas más adelante para profundizar en el tema.
Me queda volver al traumatólogo con el resultado de la eco para que me diga cómo recuperarme. Es curioso. Cuando se trata de un tirón / distensión fuerte, hay que guardar reposo para evitar empeorarlo. Si se trata de una rotura, el reposo ya no es tan bueno, porque parece ser que se necesitan ciertos estiramientos para conseguir que las fibras cicatricen bien y no cicatricen de mala manera y queden más propensas a nuevas roturas. Esto es lo que me ha parecido entender hasta ahora.
Otra cosa que me mosquea mucho es que me parece que un tirón / distensión no viene acompañado de un hematoma, cosa que ocurre en una rotura. Si vuelvo a tener un “tirón”, pienso dejarme los vaqueros en casa e ir a todos los médicos en gayumbos, para que al menos se dignen a mirarme la pierna. Mirar una pierna. Prueba cara donde las haya.