4 Mayo 2009.
Unas 200 personas y Rafa vuelan de Madrid a Dublín. Viaje tranquilo hasta que llega el aterrizaje.
Avión que baja, baja, baja y a punto de tocar suelo (yo creo que tocamos suelo al menos con una rueda), el piloto aborta el aterrizaje y empieza a subir. En el esfuerzo se debió retorcer todo el avión. Alas, cabina, alerones, … todo.
¡¡VAMOS A MORIR!! Vamos a morir y la máquina del aeropuerto no me dejó escoger asiento. ¡¡MIERDA!! Morirse no es bueno, pero al menos… ¡¡quiero verlo!! ¡¡Mi reino por una ventanilla!!
En el momento en el que el piloto a última hora decidió abortar el aterrizaje y tirar para arriba, se hizo un silencio tenso. A muchos se nos hubiera salido el corazón por la boca si no llega a ser porque con el avión subiendo se nos había caído a los pies.
El tío que había al otro lado del pasillo, se recostó en el asiento y se puso la mano en la cara en plan: “¿Quién me mandaría irme de vacaciones más allá de Wicklow?”. Pero el récord de los que yo pude ver lo tenía la vieja pedorra. Por si no se nota, antes del incidente ya le había cogido manía. Se puso las manos en la cara al más puro estilo “Vamos a morir todos” y cuando las bajaba era para juntarlas con los dedos entrelazados y empezar a rezar. Detalles así ayudan mucho.
Cogí manía a la vieja pedorra al embarcar. Era la única histérica que llevaba una mascarilla contra la gripe porcina, la fiebre porcina, la nueva gripe, la gripe A o lo que carajo se haya escapado por ahí. Una mascarilla de ésas que probablemente no funciona, pero que definitivamente no funciona si, dentro del avión donde la posibilidad de contagio de cualquier cosa es mayor, te la quitas para comer un caramelo, para tomarte un café con un bocadillo, te la bajas porque sí o te la quitas del todo para dormir la siesta con la boca abierta. Pedorra histérica…
Además del rato no muy agradable que pasamos, mis preocupaciones eran las siguientes:
- Sr. Piloto, como no aterrice en una de estas vueltas que está dando sobre el aeropuerto, se le va a acabar el CD de jazz relajante que nos ha puesto para el aterrizaje.
- Si no aterriza pronto, me temo que tendré que irme a mear me dejen o no. Me encanta ir a mear en los momentos más inoportunos. En un avión que se va a estrellar, en el momento más interesante de una película en el cine, cada 10 min en un viaje, …
Y pensando en la tendencia que tenemos los emigrantes a llevarnos todo tipo de embutidos en el equipaje y la poca habilidad para las repatriaciones en desastres aéreos del gobierno español, yo ya veía los titulares de los periódicos: “Los expertos aseguran que con los restos repatriados a España sería más sencillo reconstruir varios cerdos antes que un ser humano.”
Al cabo de un rato, en lo que creo que fue el segundo intento serio, aterrizamos sin problemas y cuando la velocidad disminuyó, se pudieron oír las primeras palabras del piloto: “Bienvenidos a Dublín. Son las 18h, la temperatura es de 14 grados. No conecten sus dispositivos electrónicos hasta que nos hayamos detenido completamente. Tengan cuidado al abrir los compartimentos superiores no vaya a haberse movido el equipaje y pueda caerle a alguien. Espero que hayan disfrutado del viaje y volver a volar con ustedes pronto.”
Parece ser que para el piloto el aterrizaje fue completamente normal. Olvidé su nombre para evitar volar con él de nuevo o para, al menos, pedir ventanilla y ver todo el espectáculo.